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Vilagarcía, Luz De Arousa

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Una de las zonas de mayor atractivo turístico de Galicia.

Fundada a mediados del siglo XV tiene en Vilaxoán y Carril las dos iglesias románicas más antiguas. El Pazo-Convento de Vista Alegre y la iglesia de Santa Eulalia de Arealonga, son otros puntos de interés. La belleza del paisaje, la riqueza de su gastronomía y una inmejorable oferta de servicios la han convertido en uno de los centros urbanos más visitados de las Rías Bajas.

 
Partiendo de Cambados respondemos a la llamada del sol. El oro es el color que penetra en los azules de esta ría, un entorno marítimo de 200 kilómetros cuadrados de agua salada. Por su luz, Vilagarcía es muy especial. Una ciudad dinámica, comercial, portuaria y turística, a la que todos llaman la Perla de Arousa. Aquí nos encontramos hoy con nuestra meta final.
Para empezar bien el día habrá que pararse en la zona de la baldosa para tomar unas buenas tapas, porque Vilagarcía es terraceo y pinchos. Y después, con un simple paseo por sus calles descubriremos su modernidad, en constante evolución. Nuevas construcciones conviven con símbolos del pasado colonial, como el Pazo de Vista Alegre, del siglo XVI, catalogado como monumento nacional. Con fachada de sillería grande y bien labrada y un pasadizo que lo comunica con el Convento de las Agustinas.
Pero volvamos a la Vilagarcía del siglo XXI. La vilagarcía de los colores, los del arco iris. Esta ciudad es gris, el de la piedra marcada por su historia, como ya hemos visto. Pero también es azul, el de la bandera con la que ha sido galardonado su puerto. Un espacio peatonalizado, con casi quinientos amarres, con bares, cines, y un edificio náutico contruido sobre el mar. Desde este muelle de pasajeros se contempla la fachada de la ciudad, el puerto comercial y el auditorio, diseñado por César Portela, Premio Nacional de Arquitectura.
No nos podemos olvidar de su puerto de Carril, refugio de las pequeñas gamelas y barcos marisqueros. Es un postal de mar, que nos distrae de todo lo demás, cuando paseamos por sus playas, que visitaremos después, o por sus puertos.
Les mostraremos ahora el verde de Vilagarcía. El de la bandera que la califica como ciudad sostenible. Y por supuesto el color también de todos los parques y jardines que le dan vida. Aquí mismo, en la zona del puerto está el dedicado a Miguel Hernández, en el que se encuentran hasta una docena de obras del autor. El Parque Botánico Enrique Valdés tiene una importante variedad de especies exóticas. Aprovechando el tráfico de mercancías que generaba el puerto se pobló esta zona verde. El parque de Compostela es el más frecuentado en esta época. Está situado a los pies de la playa y regala una buena sombra para los días más calurosos. Además los más pequeños tienen una zona para ellos donde podrán jugar tranquilos.
Y para los que prefieren el río también hay sitio. El parque fluvial del río O Con, resguardado del calor y escondido de miradas indiscretas. Pero el verde más merecido es el de la Isla de Cortegada, y su parque nacional, que forma parte de las Islas Atlánticas. Estamos de celebración porque este año ha recuperado la titularidad pública gracias a la intervención de la Xunta de Galicia, que la adquirió en propiedad, tras una dificultosa gestión realizada por el Conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez. La recuperación de Cortegada fue sin duda la mejor noticia que recibieron los vilagarcianos en los últimos tiempos.
La isla se presenta como varada en Carril, de donde está separada por lo que los marineros conocen como el "canal de Viveiro" y tiene una larga historia que se inicia en la era prerromana, de la que han aparecido varios vestigios arqueológicos. Alberga demás los restos de un embarcadero que utilizaban sus primitivos colonos.
Cortegada tiene un alto valor natural. Su interés botánica es extraordinario: originariamente se trataba de una afloración rocosa, en la que los depósitos arenosos dieron lugar a un fértil suelo, sobre el que, actualmente crece el mayor bosque de laureles de Europa.
Y cambiamos ahora de color. El amarillo está en sus playas. De arena fina y agua transparente. En Vilaxóan podrán visitar la del Preguntoiro, con nuevos espacios de ocio. Pero sin duda las más visitadas son la de la Concha y Compostela, que son casi una, porque sus arenas se juntan y las une además el paseo de unos dos kilómetros que une Vilagarcía y Carril.
Bordeando la playa llegaremos hasta Carril. Un elegante pueblo marinero con olor a salitre y sabor a mar. El lugar perfecto para despedirnos de esta costa de Arousa, presenciando la luz del atardecer sobre el mar?


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