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Los Nuevos Lagos.

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En As Pontes y en Meirama se está demostrando que es posible la regeneración de un entorno que se consideraba perdido.

Desde Galicia Para El Mundo vamos a mostrarles ahora como es posible cambiar un paisaje de destrucción por un entorno natural único.

 
Una imagen como ésta no es extraordinaria en nuestro país, colmado de especies que no han encontrado ningún hábitat mejor que el nuestro, para vivir y formar una familia.
Pero sí lo es, si hace años, aquí mismo la tierra y el agua, se debatían entre la acidez de metales pesados y la oxidación de sulfuros.
Estamos en Cerceda, al noroeste de Galicia, y a 25 kilómetros de A Coruña. Muchos recordarán que durante décadas una mina de lignito alimentó la Central Térmica de FENOSA.
Su cierre, a principios de 2008, supuso la orientación definitiva del futuro de este inmenso mordisco que en la montaña que dejó la extracción de lignito durante 30 años.
Desde 2002, Unión Fenosa, firma concesionaria de la mina, estudia las distintas posibilidades para regenerar la zona y minimizar así su impacto visual. Nosotros la visitamos hace un par de años. La intención de sus dueños era convertir este espacio dañado por la mano del hombre, en un lugar de ocio que dispusiese de su propio lago. Un lago que contendrá 150 millones de metros cúbicos, el segundo lago más grande de nuestro país. Y parece por lo que hemos podido comprobar, que lo están consiguiendo. Éste era el aspecto de la mina en 2007, y esto nos encontramos en 2009. El impresionante hueco se ha ido llenando, y del terreno de la vieja explotación minera empiezan a asomar flora y fauna. Y no ha sido fácil. Han sido necesarios varios procedimientos de complejo desarrollo: la descontaminación, la limpieza y el relleno.
El proceso ha sido fiel al proyecto elaborado por las universidades de A Coruña, Santiago de Compostela y la politécnica de Madrid e incluye estudios sobre la calidad del agua, la estabilidad de los taludes y el posible impacto de esta enorme masa líquida en el entorno. Además los residuos del carbón, en contacto con el agua, aumentan su acidez, por lo que ha sido necesario cubrirlos con arcilla para garantizar la salubridad del agua del futuro lago.
En Cerceda, la restauración de la explotación minera cubrirá unas doscientas hectáreas, un espacio con dos kilómetros de largo por 700 metros de ancho, aproximadamente la cuarta parte del gigantesco lago de As Pontes. Así ha ido evolucionando la inundación de la vieja mina de lignito de As Pontes. Ya ha sobrepasado el 50 por ciento de su profundidad, y está previsto que la restauración de la explotación expire en 2012. Se han invertido años en la elaboración de este proyecto que antes de que se remate ya se ha convertido en una obra de ingeniería insólita a nivel nacional.
Varias colonias de patos se han instalado ya por allí y el croar de las ranas en algunas zonas es mucho más que audible. En enero del 2012, vivirán en un lago de una profundidad de 220 metros, que habrá consumido mil millones de metros cúbicos y en un agua que ya haya superado todos los exámenes de calidad y salubridad. Por ahora cumple todas las exigencias del gobierno autonómico. La mejor ayuda para sostener la buena marcha del proyecto ha sido el Eume. Sus excedentes han proporcionado la mitad del agua. El río Barcés ha sigo la fuente de la laguna de Meirama, que podría acabar de llenarse antes del 2015.
¿Qué veremos aquí o aquí dentro de unos años? Lo más importantes, quizás, sea lo que ya no veamos?


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