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Por tierras de Cotobade viajamos por la ruta do Foxo do Lobo

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Estamos en tierras de Cotobade y seguimos la ruta do Foxo do Lobo.

Encontramos los antiguos caminos por los que merodeaba frecuentemente el lobo y que nos conducen esta vez a la puerta del "mas allá".

 
A medida que avanza la primavera, el colesterol se nos subleva. Porque no hay fin de semana que este País no celebre fiesta de honores gastronómicos, sea cual fuere el manjar elegido.
Por ejemplo. Cerdedo, un municipio próximo a Pontevedra, ha celebrado la cuarta edición de su fiesta del jabalí, que en realidad lo es también del requesón, de la miel, del aguardiente, de los chorizos, de la vincha, de las filloas, del vino y de otros muchos y variados productos típicos. Miles de personas acudieron a la festiva y gastronómica cita.
Para que tan buenas viandas bajasen bien, a nosotros se nos ocurre que bien pudieran haber seguidoel sendero de la "memoria del lobo", que comienza en el vecino ayuntamiento de Cotobade y termina en un auténtico "foxo", cerca ya de Caroi. Se debe seguir a pié y si así es nos llevará cuatro horas esta ruta, de diez kilómetros, en la que podremos admirar paisajes inigualables y gozar de eso que los gallegos llamamos, con énfasis, autóctono. Por ejemplo, nada mas llegar al lugar de Pozo Negro ya nos encontramos con el río Almofrei, que nos da la bienvenida con una hermosa playa fluvial. A medida que ascendemos dejando atrás el río, nos rodea la vegetación autóctona y el silencio del bosque nos conmueve tanto como alguna que otra finca abandonada que espera el regreso del que ya nunca volverá, el que un día fue protagonista de la esencia de la vida y de la actividad agrícola.
Vamos en busca del "foxo do lobo", pero es fantástico comprobar como algunas aldeas continúan vivas para brindarnos su belleza mas natural. Entre Sabugueiro y Arufe hay una ermita. La de San Brais, que es "santo milagreiro", de ahí que el entorno se haya preparado para la romería anual que se celebra en su honor. Arufe nos recuerda que aquí nacieron muchos gallegos de América. Sus casas están aquí, pero olvidadas a pesar de los hórreos que nos hablan de otro tiempo mejor. Los hay muy hermosos y singulares por su estrechez.
Seguimos y cruzamos la carretera de A Lama para reencontrarnos con el río Almofrei y sus molinos, que corrieron la misma suerte que algunas aldeas, aunque por diferentes motivos. El Muiño dos Pasos está en aparente buen estado y su entorno es magnífico, en el que se incluye un pontón-presa, una senda ribereña y un bosque de ladera poblado de pequeños e invisibles animales tan graciosos como la ardilla. Sigue el camino entre mas molinos, como los de Pelino y Banzadas, cruzando los regatos de Codesás y Cabadas hasta llegar a la zona del regato de Portalaxe, donde encontramos otros tres molinos en triángulo, el propio de Portalaxe, el de Rezada y el Batán do Liño, donde se mazaban los tejidos para su manufactura.
Nuestro objetivo final está cerca. Es un antiguo "Foxo do lobo", hacia donde eran dirigidos estos animales mediante una batida con ruido y fuego para que cayeran al pozo en su huída. Pero si hay tiempo, no se pierda usted una visita a Caroi, sobre todo en la cumbre del monte Seixo donde está, según Ferrín, "A Porta do Alén"? Quien la cruza pasa ya al otro mundo?


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