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Lugo, la ciudad Agusta.

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La muralla que envuelve a Lugo es el testigo de dos mil años de su historia.

La ciudad que fundó un cesar romano y la capital del siglo XXI. La historia y la modernidad. Dos mil años después, Lugo se abre al mundo para ofrecerle historia, pasión y sabor.

 
El sabor es el de su variada y exquisita gastronomía que hizo bueno aquello de "para comer Lugo", que nos contaba este año en Fitur el conselleiro de Turismo. La historia es lo que nos motiva en cada rincón de la ciudad vieja y a través del círculo mágico que envuelve a la ciudad más antigua; su muralla, patrimonio de la humanidad. Y la pasión es la creatividad de las gentes de Lugo capaces de poner en marcha un plan para afrontar los momentos difíciles y encarar con optimismo el futuro.
La ciudad mas antigua, dicen algunos arqueólogos, está en la calle Ribadeo, donde las últimas excavaciones dejaron al descubierto la zona alto imperial de Lucus Augusti, posteriormente un barrio periférico colindante con el centro de la ciudad y conformado por ínsulas de dos plantas. Cuentan las crónicas de Plinio que fue Paulo Fabio Máximo, por mandato del cesar Augusto, quién fundo Lucus 15 años antes de Cristo, sobre lo que era ya un castro celta. Lucus Augusta resultó entonces una ciudad pujante, rica -como se aprecia en la domus romana de la calle Dr. Castro- y epicentro político administrativo de la Gallaecia. Estos más de dos mil años de historia generaron un extenso patrimonio artístico y monumental de incalculable valor.
Por donde quiera que paseemos, envueltos en la magia de la muralla romana mejor conservada del mundo, nos sorprenderán las históricas huellas de varias civilizaciones.
Lugo es, sobre todo, una ciudad para caminar, porque todo está a mano. Paseando por las nuevas calles peatonales, de losas de piedra nueva y con árboles jóvenes en sus aceras, percibiremos una capital de grandes contrastes, como el que ofrece su bimilenaria muralla y los nuevos barrios que crecen hacia el magnífico y moderno campus universitario. Porque el Lugo mas moderno mira hacia Europa mas allá del círculo en el que lo envuelve su muralla.
Las buenas comunicaciones propician el desarrollo industrial en sus polígonos, como refleja la demanda de suelo empresarial, incluso en los momentos difíciles.
El Ayuntamiento de Lugo, de acuerdo con los gobiernos autonómico y estatal, ha puesto en marcha el Plan E para generar empleo en el sector de la construcción; consiste en la contratación del mayor número de obras públicas de su historia.
El comercio de la capital afronta la crisis en base a imaginativas políticas que siguen atrayendo a compradores de media provincia y aún presume de competitividad con las grandes superficies del país.
En el Lugo de la modernidad, el campus universitario es uno de sus grandes motores, porque aporta mayor población juvenil y el prestigio que supone una importante labor científica y de investigación. A los lucenses les sobra imaginación y capacidad de trabajo, de ahí que, pese a los vientos desfavorables de la economía mundial, encaren el futuro con optimismo, desarrollando un entorno empresarial emprendedor y activo.
Lugo sigue siendo la ciudad del buen comer. Su gastronomía es de lo más variada y cuenta con excelentes restaurantes de fama internacional. Es también una ciudad tabernaria. La taberna es el lugar para alternar al mediodía o al atardecer, mientras degustamos cientos de tapas variadas que regamos con buenos vinos, blancos o tintos. No hay restaurante que se precie que no haga una concesión al tapeo, cada uno con su especialidad.


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