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Melide por Todos los Caminos.

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Son dos los caminos que atraviesan Melide, y miles los peregrinos que los recorren.

Melide está en una encrucijada de los Caminos de Santiago. En el centro de la villa se cruzan el Camino Francés y el Primitivo Camino de Oviedo y tal vez por eso es hospitalaria por excelencia.

 
Tiene Melide una extensión de 102 kilómetros cuadrados en los que abundan los espacios naturales de gran belleza. Cierto es que el Camino de Santiago ofrece su mejor paisaje, pero hay otras rutas que nos conducen a lugares magníficos. Algunos los crea el río Furelos, cuyo curso discurre entre frondosas carballeiras y otros árboles de ribera de interés, que aportan sombra y belleza.
A la hora de plantearse excursiones, hay que acercarse hasta el embalse de Portodemouros o seguir las rutas de senderismo de Barreiro o de Catasol. Son lugares ideales para disfrutar del contacto con la naturaleza. Pero como decíamos, si se quiere compartir paisaje e historia, hay que hacer el tramo melidense del Camino a Compostela.
Melide está considerado un enclave de gran trascendencia, porque se conservan tramos con el pavimento original; concretamente a la entrada de Leboreiro, en donde los peregrinos seguían una vieja calzada romana. El conjunto de Leboreiro supone uno de los mas atractivos lugares de la ruta y el que mejor representa el primitivo aspecto medieval. La iglesia es un bello ejemplar del románico y frente a ella se puede admirar un bello edificio blasonado, de planta única, que fue un antiguo Hospital de Peregrinos.
En el conjunto de Leboreiro, las viejas edificaciones conservan las puertas de "mercadores" , en las que los peregrinos se abastecían para seguir haciendo el camino. La vieja calzada continúa hasta elrío Seco, que se salva mediante un puente medieval que fue restaurado en el 1984. Atraviesa Disicabo y llega al área de la Madanela.
El Camino continúa luego por Furelos, río y aldea que rezuma antigüedad. El río se cruza por otro puente medieval muy hermoso y bien conservado. Otro templo románico, el de San Juan, saluda nuestro paso. También aquí existió un hospital de peregrinos y toda esta parroquia perteneció a la Encomienda de San Juan de Portomarín.
El Camino continúa al pié de la Iglesia de Santa Mariña, del siglo XII. Y Sigue al pié del regato de San Lázaro. Baja luego por el Carballal, para llegar a Ponte das Penas y al río Raído. Este tramo, muy corto, de apenas 10 kilómetros, termina en Boente, límite de la Diócesis de Lugo y de los municipios de Melide y de Arzúa. En Boente hallamos la única iglesia que está dedicada al Apóstol Santiago, de todo este trayecto.


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