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Gallegos con Acento Británico.

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Desde Galicia Para El Mundo les invitamos a conocer el nuevo pueblo de Sue y Keiht Stephens.

Esta pareja británica encontró su rincón de paz en un hermoso lugar del ayuntamiento de Antas de Ulla. Y no son los únicos que eligieron Galicia para vivir el otoño de su vida.

 
Son cientos. Unos eligieron la Costa de la Muerte, otros las orillas del Sil, algunos la montaña lucense e incluso hay quienes descubren sus nuevos hogares en el corazón verde de Galicia. Su alma es tan rural como la del gallego emigrante que ha vuelto de Venezuela. Vienen y se quedan. Porque se enamoran de esta tierra. Por mágica, bella y tranquila. Y también porque huyen de lo fashion, de esa concentración de miles de británicos, alemanes o suecos asentados a orillas del Mediterráneo, que lo primero que descubrieron de España fue el sol ardiente de las playas de Levante.
Ya hemos conocido Desde Galicia Para El Mundo algunos ejemplos de extranjeros con acento gallego. Como la colonia sueca que revitalizó Negueira de Muñiz, el municipio más oriental de Lugo. O el amigo Toshiro Tasibama, pintor del viento de Muxía. O Anna, la inglesa que nos enseña a manejar un telar propio de la Galicia ancestral y a teñir sus tejidos con tintes naturales obtenidos de plantas de las orillas del Sil, en Parada. O el profesor de Cleveland que prefirió para vivir la pequeña aldea de Moalde, en Silleda.
Son solo algunos ejemplos de gente que ha cambiado el ajetreo urbano de su juventud por una casa de campo para vivir con tranquilidad, en el mas natural y tradicional de los ambientes.
Esta vez queremos conocer a Sue y Keith Stephens, dos británicos que encontraron su rincón de paz en Antas de Ulla tras cinco años viviendo en las zonas mas turísticas de Valencia y toda una vida en el Reino Unido. La aldea, que descubrieron a través de una de esas agencias que anuncian en la red el paraíso gallego, tiene solo diez vecinos y está rodeada de naturaleza viva. Su nueva casa es de piedra, restaurada a su gusto y preparada para sentir los pequeños placeres del día a día en el campo. En Inglaterra, su coste les resultaría inalcanzable pero en Galicia es posible incluso hacerse con terreno en medio de alguna de esas aldeas que aguardan su restauración, porque todas tienen agua, luz, teléfono y todos los servicios, porque están próximas a las villas.


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