Mapa de recursos


Hay Nuevos Caminos

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Hoy podemos desayunar en Madrid y llegar a comer a Vigo con toda tranquilidad.

Desde la gran ciudad, nos moveremos por todo el territorio gallego utilizando las autopistas y autovías que hacen mas corto cualquier trayecto que elijamos.

 
Estamos en la ibérica esquina atlántica, cuya incomunicación por tierra parecía insalvable hasta hace apenas un par de décadas. Este fue durante siglos el país de las corredoiras que obligaron a emprender el camino de ida a muchos de sus habitantes. Pese a la dificultad que suponía el territorio, la historia nos legó numerosos trayectos y huellas de vías romanas, de reales caminos, de rutas de peregrinación o de senderos de aventura que nos permiten en la actualidad disfrutar del paisaje y del pasado.
Por las vías romanas, hace dos mil años, nos llegaron las nuevas formas artísticas y los primeros escritos literarios. Fue un proceso cultural que duró cien años y tuvo un protagonista excepcional en el propio Augusto, Cesar de Roma, fundador de la más bella provincia de la Hispania, la Gallaecia.
Por los caminos reales viajaron reyes y en el siglo XI se reconvirtieron en rutas xacobeas. Fueron nuestras viejas vías militares, económicas y de ordenación del territorio, que ya habían usado todas las civilizaciones anteriores a las medievales.
A finales del siglo XIX y principios del XX solo entrañables corredoiras cresteaban la cumbre hasta llegar a nuevos y pequeños lugares, en los que vivía una sola familia. Algunos tenían por nombre el apellido del abuelo: Galán, Edreira, Aguiar. O los nombres de los árboles y descripciones de la geografía mas próxima: Carballo, Souto, Muiños, Xunta dos Ríos.
Aquellos lugares aún están impregnados de paisajes donde sucedieron historias de guerra, de exilio y de emigración, pero sobre la aldea renacida hay una nueva luz. La salud y la vida vuelven a ver este paisaje, hasta donde llega ahora la carretera de asfalto. Y el gran mundo está al alcance, al otro lado de la curva. Porque, en esta Galicia del nuevo milenio, se construyeron nuevos caminos de progreso que hicieron mas breve el trayecto hasta la villa, hasta la gran ciudad, hasta Madrid y hasta Europa.
Las nuevas autopistas nos unen al mundo y ponen fin al aislamiento tópico del noroeste peninsular español. Los nuevos caminos nos permiten desayunar en Madrid y comer en Vigo o viajar en hora y media de Ferrol a Tui. Nos acercan al resto del estado y a la Europa común.
Pero fue necesaria la vertebración interior mediante vías de alta capacidad y autovías, para lograr la total interconexión de Galicia. Estos son los nuevos caminos que nos permiten llegar de Santiago a Brión en ocho minutos; que atraviesan la Terra Chá camino de Asturias; que nos acercan mas las playas de las Rías Baixas y los pueblos marineros del Barbanza; que resuelven los atascos de la proximidad mas superpoblada.
La extensa red viaria autonómica, las nuevas carreteras locales, comarcales e interprovinciales, es lo que hizo posible la ruptura del tópico aislamiento que obligó a muchos a emprender aquel camino de ida.
Al fin la Galicia del nuevo milenio, con tres aeropuertos, autovías, autopistas y puertos trasatlánticos, puede presumir de las infraestructuras precisas para dinamizar los sectores mas productivos: el agroganadero, con mayores posibilidades de explotación. El industrial, que ha alcanzado cotas impensables de producción. O el turístico, que estabiliza la cifra mágica de cinco millones de visitantes.
Y en solo cuatro años se culminarán las obras en marcha del tren de alta velocidad y se completará la red ferroviaria autonómica.


Necesita Flash Player.





Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook