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La Ruta del Agua

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Viajemos por los espacios naturales de Santiso marcados por dos ríos el Furelos y el Ulla.

Picaud definió estas tierras como ricas en prados y ganado y en alusión al paisaje, decía en el Códice Calixtino que este era un territorio de gran hermosura, que huele a tierra cultivada, bañada por ríos de ondas tranquilas.

 
Magica tierra, esta de Santiso, que es natural municipio, sereno, en la que reinan la placidez y el sosiego, reverdecido tras las lluvias mil de este invierno. Dicen que tuvo un tiempo de vocación emigrante, hasta que a este territorio, hermoso y hospitalario, llegaron gentes con iniciativa capaces de reconvertir aquel infierno en un cuento de hadas. Por eso revive hoy el paisaje que atrae al turismo y volvemos a admirar la luz que atraviesa la bruma mansa provocada por los ríos, principalmente el Ulla y el Furelos, los que generan la mayor belleza natural. Es como si estos ríos quisieran seguir otro camino hacia la Compostela universal, imitando al peregrino.
Se nota que Santiso está insertado en el corazón de la Galicia mas verde, sobre todo si nos acercamos al principio y fin de ese mar interior que genera el embalse de Portodemouros, que marca la división geográfica entre la Ulloa y la comarca de villa de Melide.
En este territorio confluyen la espiral mística, las leyendas, la aventura y la alquimia de la vieja senda, con la magia del paisaje. Únicamente se escucha aquí el silencio de los bosques y el murmullo del agua de los ríos.
El pequeño Furelos, que es regato pequeño, fuente de agua pura para que beba el caminante. Busca para su morir el Ulla, que es río de largo trayecto, de los que siempre tienen sed para que su caudal provoque la irisada superficie del lago creado por el hombre. "Son los ríos pequeños de agua clara, que cruzan este serpenteante sendero, por praderas en las que abundan los ganados", como describió Aymérico Picaud, el clérigo del Calixtino.


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