Mapa de recursos


San Andrés de Teixido

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Cerca del lugar donde las olas saltan por encima de las rocas de aguja, está el santuario del Apóstol Andrés.

Es un espacio lleno de inquietud, por su magia y porque dicen que aquí es donde el alma logra la eternidad prometida.

 
Es un mundo recóndito, inestable pero bello. El ejemplo de la mítica Galicia ancestral. Dicen los viejos que por aquí hay que venir de muerto, sino se viene de vivo. Y esta es leyenda que proviene de la voluntad divina, a juzgar por lo que dicen las creencias cristianas. Mirando hacia el océano por encima de los acantilados, aparece un valle, un pueblo y un templo. Esto es Teixido. Aquí tiene su santuario San Andrés el Apóstol , ; en la ribera del último tramo gallego del Atlántico, próximo al mar en el que la tierra se muere en vertical, que así se percibe desde la Serra da Capelada. Esta es una bella costa en la que se palpan los mil dramas escritos entre la roca marina y las aguas mezcladas del mar y el océano, las del Atlántico y del Cantábrico. Hay mucha magia en este paisaje que se extiende una vez doblada la ría de Cedeira y hasta que se llega a la ensenada de Cariño . Y son varios y muy recomendables los lugares a visitar, porque en todos ellos viven las almas su eternidad.
La capilla de San Antonio, en lo alto del promontorio que domina la ría y el infinito Atlántico, nos ofrece la primera visión magnífica del trayecto. Tras la leyenda de Teixido y sus almas vivientes, el mirador de Herveira es el mayor tajo vertical de Europa. 600 metros de acantilado donde el mar no se escucha ni casi se reconoce. Pero se intuye porque sí se escucha el viento que nos devuelve a la leyenda. Al alma del caballero Lancelot que pervive aquí, entre los caballos en libertad, con el corazón partido por el amor de Ginebra, esposa de Arturo, rey de Inglaterra. En los días claros, aún se asoma Lancelot a este balcón de las imaginarias islas. Cuando el viento se torna cantábrico mece el bosque santuario de los druidas celtas cerca del Cabo Ortegal. Desde allí desciende la montaña hasta la villa de Cariño que nos invita a terminar el trayecto en la estructura marina que conocemos por Os Aguillóns, el lugar donde mezclan sus aguas el mar y el océano, en el mas natural y sublime acto de amor.


Necesita Flash Player.





Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook