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Playas de ensueño

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Les invitamos a un paseo por los espacios protegidos de la Illa.

En Punta Carreiron la playa toma una dimensión distinta porque entramos en un parque natural.

 
Uno de los mayores privilegios de Illa de Arousa, es que tiene varios tipos de arenales grandes. Como por ejemplo, Area da Secada con una nueva pasarela perfecta para el paseo más saludable. O Camaxe, una playa singular. O un pequeño islote de arena llamado Xiadoiro Areoso, una franja blanca en medio de la ría, que desde cerca es la mejor prueba de que los mejores paraísos son de complicado acceso. Y se puede elegir también el tipo de ecosistema. Dunas, marismas, matos, la sombra de los pinos, o incluso bucear el paisaje submarino.
Paula y Ángela prefieren caminar porque, además, no está permitido entrar en coche al Parque natural de Punta Carreirón, declarado reserva natural y zona especial protección de aves por la UE. Están en concreto en el extremo sur de la isla, tras pasar el puente a la izquierda. La primera playa que las recibe es el Bao la más concurrida. La estampa de las mariscadoras y los barcos que van al marisqueo, les recuerda que están en un paraíso natural pero lleno de vida. En A Illa hombre y naturaleza se respetan. Aunque el relax y el sol son el fin último, es imposible mantenerse indiferente a las excepcionales condiciones naturales de este entorno. Así que se acercan a la laguna del parque para contemplar a esas aves que le han dado tantos títulos a este espacio, aunque el mejor momento es en invierno cuando llegan los pilros goza de su visita. Otras aves son el ánade real, o la serreta. Paula y Ángela llegan a las primeras playas del parque por la mañana. Se aprecia que las mareas vivas han transformado totalmente el paisaje; el mar queda lejos, la arena llena de algas, y las rocas son el mejor refugio.
La acción de los vientos del sur y del norte le han dado esta forma tan peculiar a la isla. Por la tarde el mar sube y sube hasta dejar las playas en una delicada línea de arena blanca y brillante. Y el mar se vuelve de un color claro y un azul que sólo se ve aquí. A estas alturas del año, y por los indescifrables designios de las corrientes marinas, el agua del mar está a una temperatura deliciosa. Las playas que van descubriendo Ángela y Paula a lo largo del paseo son vírgenes, de blanca arena y con algunas rocas. Pero aunque podrían estar horas y horas contemplando las limpísimas olas, las caprichosas formas de las rocas, las vistas de la ría de Arousa con O Grove al frente, hay otros muchos estímulos en este parque. Por ejemplo caminar por sus senderos para descubrir las plantas silvestres que lo habitan; o los colores rosa, púrpura y lila del brezo. En un mes estas playas se verán pobladas de viajeros que buscan paz y tranquilidad. Al final de su jornada, Ángela y Paula no se van de la isla sin detenerse en una terraza del paseo marítimo de Ribeira do Chazo, para presenciar un increíble atardecer.


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