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Cariño, Villa Marinera.

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Hoy terminamos viaje en Cariño; entre la sierra, la ría y el mar.

Su nombre ya es bonito, pero su configuración como pueblo marinero, y su paisaje de ría y mar, es lo mas hermoso que pueden ustedes conocer en el norte de Galicia…

 
Cuesta llegar a Cariño, el norte mas norte de Galicia, pero merecerá la pena, porque es un verdadero paraíso. Hasta tal punto, que es el lugar elegido por el Atlántico y el Cantábrico para fundirse en un abrazo y marcar así los límites del océano y del mar gallego. Los dos mares. Pero si su paisaje nos emociona, mas nos sorprenderá la villa en sí misma, con una arquitectura que la diferencia y una configuración urbana de postal.
Para comprobarlo hay que adentrarse por sus calles y convivir con sus gentes, descendientes del pueblo galaico de los lapatiencos. Los cariñeses son, primordialmente, gente de mar. Marineros que navegan sus dos mares y descubridores de caladeros imposibles para otra estirpe marinera. O mujeres hechizadas por el medio marino hasta el punto de dedicarse al marisqueo y a la industria conservera. El hechizo de este mar les viene de los días de espera ante las largas ausencias de sus maridos.
La villa es una postal y el puerto el epicentro de la actividad económica, junto con la actividad conservera, que en Cariño se ubica una de las mejores industrias europeas, envasadora de excepcionales productos.
Tiene Cariño un nombre especial, como especial es este entorno. Dice una leyenda que aquí habitaba una pareja de marineros con diez hermosas hijas, sabias conocedoras de todos los entresijos de la costa, a la que arribaron un día trece náufragos. Salvados por las jóvenes, se casaron diez aquí y tres se fueron para siempre, apenados por el amor perdido. Preguntados en Irlanda de donde venían, contestaron al unísono: "De la villa de los amores, donde todo es cariño".
Como les decíamos, tiene la villa un casco antiguo poco común, pero también quedan huellas de castros celtas, de iglesias románicas y de capillas con leyenda, como la de San Xiao. Y el verano aquí es disfrutar de hermosas playas y rincones magníficos en la sierra próxima. Caminar al lado del mar. Gozar de una variada gastronomía tradicional, en la que destacan los pescados y mariscos. Compartir momentos agradables de conversación con los aventureros atlánticos y cantábricos. A un lado, el silencio y al otro, el canto del mar batiendo fuerte contra las rocas de los acantilados. Todo esto se percibe mejor desde la media ladera de la sierra que llaman de A Capelada, allá donde la montaña marca los límites entre Cariño y Cedeira.


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