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El Río Peregrino.

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Los espacios naturales del Deza.

Desde Galicia Para El Mundo seguimos los pasos del peregrino a Compostela, pero esta vez a la vera del río, del río Deza, que busca en su curso la Vía de la Plata.

 
Es río aventurero, salvaje y generoso del que beben las picudas tierras do Candán. Pero también es río peregrino, que acompaña a los caminantes en su ruta hacia la ciudad compostelana. La Vía de la Plata busca el Deza en la comarca que lleva su nombre. Desde Lalín nos empapamos de espiritualidad recorriendo este tramo de la Ruta Xacobea en busca de los restos del Apóstol.
Bendoiro nos ofrece descanso en el albergue de peregrinos, estratégicamente situado en el lugar de A Laxe, porque este fue un nudo de comunicaciones entre A Coruña , Ourense y Santiago. Aunque para los que quieren darse un capricho existe en esta parroquia un pazo del siglo XVI recuperado para el turismo rural, el Pazo de Bendoiro, uno de los establecimientos turísticos más reconocidos de Galicia. Compite en belleza el Pazo de Liñares, del siglo XVIII, aunque espera que una mano amiga le devuelva el esplendor de otro tiempo. Continuamos haciendo camino pero ya en el municipio de Silleda . El monumento al peregrino anónimo nos recuerda que, esta fue y es vía de paso de los que prefieren caminar por esta ruta a Compostela, una de las siete existentes en Galicia. El encanto de Taboada se intuye nada más llegar. Su puente medieval nos traslada a otra época, concretamente al siglo X, el de su construcción. En aquel tiempo era de madera, de ahí su nombre, Pons Tabulata. El río pone aquí los límites entre Lalín y Silleda, en este punto donde se unían la calzada romana y el camino real. Pero sí seguimos caminando por los paisajes de las riberas del Deza, nos adentraremos en un bosque frondoso en el que aparece una de las curiosidades de esta ruta, una antigua fábrica de luz que abastecía, hace años, a Lalín y Silleda.
Por hoy nos quedamos aquí, disfrutando de la naturaleza en estado puro. Solo hemos cubierto seis kilómetros de la Vía de la Plata, pero por su encanto natural merece la pena el descanso.


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