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Longa Noite de Pedra.

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La torre de Sandiás fue testigo de las ansias de libertad de los irmandiños.

El símbolo por el que se reconoce a Sandiás no es otro que la Torre derruida, envuelta en nubes mitológicas de seres fascinantes y tesoros enterrados en un subterráneo pasadizo.

 
La torre fue testigo de la terrible venganza del Duque de Lancaster que destruyó completamente la fortaleza en su deseo por ocupar el trono inquieto y siempre agonizante de Castilla, y aún después sufrió la ira sin límites del Conde de Caminha, la dominación de los Señores de Maceda y Monterrei, y finalmente el linaje de los Santana. Todo, porque la torre de Sandiás era la más antigua y la mejor construida del triángulo defensivo levantado en A Limia para controlar al campesinado y vigilar posibles incursiones. A la sombra de tan histórico símbolo hay todavía algún otro tesoro engrandeciendo el entorno. Muy cerca, la iglesia de San Estevo presume de ser una de las muestras más significativas del arte renacentista en el rural gallego. La portada, construida por Bartolomé de Nosendo a principios del XVI, recuerda las iglesias potuguesas de Santarem y Batalha. Pero el legado más valioso es el retablo de principios del XVII en el que participaron Xoán Fernández O Mozo y Francisco de Moure. Acaban de destaparse con sorpresa los dorados de su pintura original, cubiertos durante años por dos capas de repintes eliminadas en una reciente rehabilitación. Durante los trabajos también apareció en el ático del retablo mayor la fecha en que fue policromado. En los caminos de Sandiás todavía hay más sorpresas. Desde Santa María de Couso, de reconocible traza románica, hasta las engalanadas y nobles formas del predio de Telleiro; desde la cuidada iglesia de San Xoán de Piñeira con su capilla de Santa Mariña hasta los Pazos do Espido y do Penedo y la Casona de Santa Ana que justifican los orígenes hidalgos de toda esta tierra. Y en lo alto, la ermita de San Benito da Uceira, perfumando toda la capilla con un aroma de procedencia desconocida, será la devoción de los romeros que cada Lunes de Pascua acuden a la cita con su Patrón o quizás la perfección de un horizonte eterno que a los mortales se nos escapa?


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