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Las Rutas De Agua de A Fonsagrada.

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Vamos en busca de los espacios vírgenes de A Fonsagrada.

Partiendo de la propia villa seguiremos los caminos que nos descubren pequeños ríos, cascadas y molinos; y también viejas aldeas por las que el tiempo no pasa.

 
Callar y mirar. Como mucho sentir. Escuchar a la niebla cediéndole paso al paisaje del valle, para que se desperece el sol. Las expresiones, las facciones, demuestran que la calma rige sus vidas. Las relaciones humanas son su defensa ante la incomunicación. El calor de la conversación y de la sonrisa frente al frío de la montaña. El mejor paisaje, en A Fonsagrada , el humano. La mejor medicina una taza de caldo y un cocido con butelo, cualquier día. Aquí no se extrañan ante las visitas porque esta era una antigua estación de arrieiros.Después de conversar, a contemplar y observar. Si hacemos como ellos, observar, aprenderemos muchas cosas a simple vista de esta tierra increíble. Por ejemplo estas construcciones típicas son la mejor crónica de inviernos gélidos que incomunicaban a estas poblaciones a veces durante semanas. Estas hermosas iglesias son la mejor prueba de la sencillez y pureza de sus parroquianos. Incluso la Iglesia de Santa María en pleno casco urbano fonsagradino. Tras la piedra encontramos los secretos mejor guardados de Galicia, los retablos. También estos son del siglo XVIII, y su tesoro en esta ocasión es una cruz de plata.
Sólo con mirar estas piedras de sabemos que también existieron las clases en esta alta montaña, poderes absolutos, y grandes familias. Pero la naturaleza no puede tener más dueño que sí misma, y esta no tiene ni colorantes no conservantes. Los castaños de toda la vida, los mismos carballos, los abedules, tejos, acebos, arces, fresnos con la misma belleza auténtica del que está donde tiene que estar. Igual que la primavera, que no se siente extraña al llegar a esta montaña lucense. Todos están cómodos. La que más el agua, que corretea y deja volar libre su imaginación y creatividad para dibujar los espacios más mágicos. Toda la naturaleza tiene para explayarse: 438 kilómetros cuadrados, y en ellos uno de los mejores cotos de caza y pesca de Galicia.
Este es el segundo ayuntamiento más grande de España, aunque ese dato no les interesa ni a los árboles, ni a las semieiras; casi ni a los habitantes porque no les afecta en nada, ni siquiera presupuestariamente. En A Fonsagrada no conjugan el verbo dominar. Ni la naturaleza impone su ley ni el hombre. Se han sentado a dialogar. Los frutos del armisticio son por ejemplo estos butelos verdaderas obras de arte en embutido, las grandes explotaciones forestales, o las canteras de pizarra. Pero el mejor ejemplo es esta forxa donde trabajan fuego, agua y piedra. Ya ven que , venir a estas montañas de A Fonsagrada , es como ir al cine, para sentarse en butaca de lujo y dejarse sorprender por miles de historias. Por eso aquí se han rodado grandes obras épicas


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