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Donde Se Acaba el Mundo.

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Finisterre ha sido considerado desde la historia remota como el punto más occidental de Europa.

Ultimo de los ritos del peregrino que les ofrecía la oportunidad de alcanzar el fin del mundo conocido y contemplar el sobrecogedor océano de la Costa da Morte.

 
Hoy buscamos la atalaya precisa para la contemplación de Costa da Morte Costa de la Muerte; el litoral gallego donde el Atlántico vierte su furia, pero a la que también envía una suave música de olas que se acaba en la playa bonita.
El Faro es su símbolo pero, además, lo último. Por eso se llama así, Fisterra. Es verano y la gente ha vuelto a llenar de vida este espacio. Eran los habitantes del fin del mundo, más bien del mar del fin del mundo.
Fisterra vivió siempre de cara al océano, valiente y desafiante. Mezcló las historias de vivos con las de sus muertos, para que nunca se fuesen. Porque el mar es su muerte y su vida. Dicen que debería haber más cruces en el mar que en la tierra.
De hecho, el pueblo se formó como un anfiteatro sobre el puerto. Icluso mira al mar el cementerio, el nuevo, en el que todavía nadie descansa, una obra de César Portela que aún no se ha estrenado.
Aquí hubo hasta 9 fábricas de salazón de sardina y de conserva, desde finales del siglo XIX hasta los años 50. Y aunque hoy hayan desaparecido sigue habiendo una intensa actividad, a cualquier hora.
La lonja es la primera turística de Galicia, es decir, que puede recibir visitas a la vez que se desarrollan las descargas o la subasta. La obra, de los arquitectos Creus y Carrasco se inauguró en 2007 como una experiencia pionera, en la que los visitantes no interfieren el el trabajo, Aquí lo más típico es el longueirón, parecido a una navaja, pero con una veta diagonal en la concha.
Son los turistas los que más disfrutan de esa gastronomía de mar. Productos de muy buena calidad, recién salidos del mar, frescos y a buen precio, que no se encuentran en otro lugar como aquí.
Es uno de los atractivos, pero lo son también sus playas, largas, azules y cálidas, y solitarias aún en este concurrido verano. Apetecen las excursiones al faro , al monte, o simplemente el hecho de que los pies te conduzcan hasta aquí en busca del lugar donde muere el sol.


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