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Entre La Historia y la Belleza.

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Dicen que es el lugar del mundo que más historias puede contar.

Hay en Fisterra un verano de playa y otro que nos invita a contemplar la perspectiva de sus maravillas, entre las que destaca el Faro del Fin del Mundo.

 
Está a merced del viento, del sol y del mar. Fisterra es el punto más occidental de Europa, el fin del mundo. Esta creencia de que era el fin de la tierra originó numerosas leyendas, la del Mare Tenebrosum de límites imprecisos y temidos monstruos, el ara solis, donde los celtas practicaban el culto al sol, hay piedras vinculadas a leyendas religiosas: piedras santas, piedras manchadas de vino, a cadeira de pedra. De hecho para desmitificar ese culto pagano dicen que se construyó aquí la primera iglesia
La energía telúrica que desprende esta tierra atrajo desde la antigüedad a todo tipo de civilizaciones. Ya en el S.XI aparece citada la Ciudad de Duio en el Códice Calixtino. Según testimonios antiguos, en Fisterra existió una vieja ciudad pagana, Dugium (hoy Duio), por donde pasaron los restos del Apóstol para ser enterrados en los confines del Occidente. Los peregrinos encontraron motivo, y la fascinación guió sus pies hasta este paraíso donde sí dan por concluida su aventura.
También descubrió este lugar Décimo Junio Bruto, que recorrió toda la costa hasta contemplar con miedo como el sol se precipitaba en el mar.


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