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EL Final del Anllóns y Punta Roncudo.

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Ponteceso ofrece una singular belleza paisajística.

Los casi 100 kms. de costa comienzan en la punta del Roncudo en el litoral de A Costa da Morte y terminan en la suave ensenada da Insua. O Roncudo es uno de los lugares más bellos del municipio

 
Doblando la Punta de Padrón, aparece ya el estuario creado por el río Anllóns, que separa a Cabana de Ponteceso. Una lengua de arena divide en dos la boca. A ambas orillas de la desembocadura del Anllóns se amontona la arena, originando un gran conjunto de dunas, de casi dos kilómetros de longitud y unos 400 metros de anchura media. Esa arena trepa por los somontanos del Monte Branco hasta el alto das Travesas.
Este es un espacio natural de gran riqueza ecológica y paisajística. Tiene una superficie de mas de mil hectáreas, sobre la que se posan miles de aves de paso e invernantes. En los últimos tramos del río se puede pescar reos, salmones y sobre todo truchas. Una pequeña flota local se dedica también a la angula y a la lamprea.
Este mar de arena del Monte Branco, la gran flecha arenosa en el medio de la bahía, la presencia de miles de anátidas y limícolas, constituyen, sin duda, el mayor atractivo natural de este municipio de Ponteceso, pero hay más.
Vamos a descubrirles un lugar idílico incluso apto para la acampada solitaria: se trata del espacio natural que conforman las playas de Balarés, Riocobo, Ermida y Osmo. En realidad toda esta costa, incluso el monte, es un gran espacio natural que se extiende entre dos pequeñas islas, la Tiñosa y la Estrela. Esta última, según cuentan algunos historiadores, estaba unida a la Playa de Ermida por un banco arenoso que desapareció por el efecto del mar. En ella hubo una pequeña ermita que fue erigida en el mismo lugar en el que los romanos ofrecían sacrificios a los dioses.
Sea como sea, desde este lugar el mar aparece magnífico y el puerto de Corme está a tiro de piedra.
Desde allí tomaremos la carretera que nos lleva directos a Punta Roncudo para mejor comprender el porqué a esta costa se la llama de la Muerte, aunque en este lugar está la vida de muchos percebeiros. El percebe del Roncudo es un gran motivo para comer luego en Corme.


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