Mapa de recursos


Senderos de agua.

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En tierras de Boqueixón se impone un paseo. Sería imperdonable no responder a la invitación de este paisaje verde y mullido.

Podemos comenzar nuestro recorrido en la parroquia de Ponte Ledesma y, de paso, tener una cita con la historia, en el empedrado del puente medieval, que sirve de límite entre Boqueixón y Vila de Cruces, o lo que es lo mismo, entre las provincias de A Coruña y Pontevedra.

 
Un puente cuyas piedras podrían contar muchos secretos, ya que sirvió de escenario en una batalla entre gallegos y franceses en los tiempos de la invasión napoleónica del siglo XIX. Pero ni siquiera la historia es capaz de rivalizar en belleza con las vistas del río Ulla, uno de los cauces más abundantes y extensos de Galicia. Si nos situamos en el puente, a un lado tendremos una hermosa panorámica del Valle del Ulla, y del otro, las hermosas Illas de Gres. Así se conoce a unos islotes que han sido convertidos en área recreativa. Un lugar que en verano es el centro de reunión de todos los vecinos y al que no dejan de acudir los urbanitas que se refugian aquí de las prisas de la vida en la ciudad. Es imposible no dejarse seducir por el encanto de sus rincones, disfrutar de una merienda en los bancos, o vagar sin rumbo bajo una carballeira.
El sendero de agua nos lleva a contemplar la espectacular fervenza de Vigo, una cascada en el cauce del Záramo, uno de los principales afluentes del Ulla en Boqueixón. Toda una sorpresa que se oculta en este desnivel del terreno, y una maravilla de la naturaleza que trajo la modernidad a este municipio. Porque la energía eléctrica llegó a estas tierras por primera vez gracias a ese salto de agua de cinco metros de altura. Y así, con esta maravilla todavía en nuestras retinas, podremos retomar los senderos de agua para conocer de cerca el aprovechamiento de los recursos de la naturaleza. Precisamente, en Boqueixón se está creando una ruta de molinos, marcando así itinerarios que permiten al visitante gozar de las más de sesenta y cinco construcciones que hay en el municipio, que pueblan el Ulla y sus muchos afluentes que riegan la comarca, como es el caso del Pontillón. Entre los pocos que todavía están en funcionamiento, está el muíño de Casal, en la parroquia de Lamas, instalado en un pequeño regato al amparo de las mimosas, ahora en pleno florecimiento. Y en el río Pereiro antiguos molinos, como el de Sergude y otro en Deseiro, siguen dando testimonio de formas de vida y de trabajo que ya pertenecen a otros tiempos.


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