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Cerceda, el Desarrollo Natural.

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Cerceda ha puesto en práctica eso que llaman desarrollo natural.

Pese a la convulsión que, a mediados de los sesenta, produjo el hallazgo de lignito en Meirama, a lo largo de los últimos años, han convivido aquí, en perfecta armonía, industria y medio ambiente.

 

Estamos al pié del monte Xalo, desde el que abarcamos los 111 kilómetros cuadrados de este municipio coruñés de Cerceda. Una autopista y las carreteras provinciales que suponen el llamado "corredor de Meirama" le unen a Coruña, a tan solo 20 minutos de la Villa.
Hasta finales de los años setenta, este ayuntamiento era eminentemente agrícola y ganadero, con una elevada tasa de emigración, pero fue entonces cuando la industrialización marcó su desarrollo: la explotación de una mina de lignito en Meirama y la paralela instalación de una central térmica, supuso el mayor elemento dinamizador de la economía local. La apertura de esta mina tuvo fuerte contestación entre el vecindario, principalmente en la parroquia de As Encrobas, la mas afectada. El movimiento vecinal entró en conflicto con la instalación, confrontación que desapareció tras llegar a acuerdos en la valoración de las tierras expropiadas y al generar, tanto la mina como la central térmica, una importante cuota de empleo para todo el término municipal.
Al principio de la década de los ochenta, Cerceda vive una gran transformación: aumenta y mejora el parque de viviendas y surgen nuevas infraestructuras públicas y servicios, que convierten el municipio en toda una referencia de progreso. La posterior instalación del Complejo Medio ambiental de Sogama contribuye también a este desarrollo, que se nota mayormente en las parroquias de As Encrobas y Meirama, juntamente con Cerceda, que detenta la capitalidad. En ella se concentra la mayor parte de sus casi diez mil habitantes.
Paralelamente, las tres parroquias restantes, Xesteda, Queixas y Rodil se conservan todos los encantos del rural gallego. Las tres mantienen vivo el sector agrario y sus valores paisajísticos. Las explotaciones agrícolas y principalmente la ganadería, suponen un factor importante de su economía mas tradicional, aunque compartida con el empleo de miembros de las familias en el sector industrial.
Hoy Cerceda es todo un ejemplo de equilibrio entre industria y espacios naturales. Ambos conforman el bienestar de sus habitantes.


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