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El más ilustre arquitecto.

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Antonio Palacios, el Gaudí de Madrid.

La capital de España, la gran metrópoli, se convirtió en lo que es principalmente por los edificios diseñados por Antonio Palacios, arquitecto nacido en O Porriño en 1874 y un enamorado de su tierra.

 
Sus construcciones han sido durante mucho tiempo la esencia iconográfica de esta ciudad. Es el autor del Palacio de las Comunicaciones, el edificio de Correos, conocido por su elegante porte como “Nuestra señora de las Comunicaciones”. También proyectó el Circulo de Bellas Artes, el Hospital Maudes, o el banco Español del Río de la Plata. En todas sus construcciones está la piedra como elemento diferenciador. A lo mejor han paseado muchas veces delante del elegante Teatro García Barbón sin saber que era obra suya, porque Palacios también proyectó en Galicia, y, en muchas ocasiones, literalmente por amor al arte. Sólo pretendía ensalzar la tierra en la que nació. e incluso escribió lo siguiente que los 4 millones de gallegos que andamos por el mundo podamos vivir dentro de Galicia. Si luego se quieren ir que sea fumando en pipa y tomando te y no por necesidades de trabajo. Otras muestras de su arte en Galicia son el Templo Votivo do Mar en Panxón, como no el ayuntamiento de O Porriño, y el Templo de la Paz en el Monte da Guía. Desgraciadamente muchos de los proyectos que deseaba realizar en Galicia no pudieron ser, como el plan de reforma urbanística de Vigo. Quizás ahora estaríamos hablando de una ciudad totalmente diferente. Si lo consiguió con Madrid, a la que dotó de sus primeras estaciones de metro. A Palacios no le gustaba mostrar sus planos, para él carecían de interés, lo que valía la pena era la realidad efectiva del edificio. En Antonio Palacios es raro el ángulo recto, su estilo era muy personal y su carácter fuerte aunque sencillo. Como analizaba minuciosamente el entorno de sus obras muchas veces le parecieron grandilocuentes o poco innovadoras a algunos críticos. Pero lo que no tiene discusión es que eran útiles, de hecho su diseño del edificio de correos optimizó el transporte de la correspondencia. Y es que él no creaba para los críticos ni las vanguardias, si no para la gente. Su espontaneidad ha sido valorada posteriormente por muchos directores de cine que escogieron sus edificios para rodar escenas de El Día de la Bestia, Beltenebros, o Entre las Piernas. Palacios murió en 1945 y en 1976 sus vecinos de Louro lo trasladaron al cementerio de O Porriño para que pudiese descansar como siempre quiso, debajo de una losa de granito de las canteras de Vila Fría. Aunque su figura parecía olvidada, su exposición fue visitada en Madrid por 80.000 personas, que querían saber más del decorador de sus calles que siempre temió destruir la integral belleza de un paisaje con su obra o las obras de hombres superiores de otros tiempos.


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