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De Buenos Aires a Hannover.

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La Emigración Gallega; historia y actualidad.

En pleno siglo XXI aún se habla y mucho por aquí, por Galicia, de emigración; hoy queremos transmitirles la realidad actual del más importante de los hechos sociales de nuestra historia.

 
Dicen los expertos que ya quedan pocos abuelos en América, que los más han vuelto de Europa y que ahora, si acaso, exportamos talentos. Aquel viaje de ida no debemos olvidarlo nunca. Porque fue lo más relevante de la Galicia del segundo milenio. Un hecho trágico, sin duda, pero que supuso la resurrección de un país que ahora presume de universal gracias a aquel éxodo.
Los pioneros, aquellos que se iban en barco de vapor, fueron los protagonistas de la gran aventura. Cuando volvieron les llamamos indianos pero a ellos debemos la base de nuestra cultura actual.
Los emigrantes del siglo XX, los que ya embarcaron en grandes buques trasatlánticos, tocaron puerto en una América moderna, rica y poderosa, engrandecida por el esfuerzo de aquellos pioneros; y a ellos, a los emigrantes, les debemos la base iniciática de nuestra actual economía. Aunque hemos de reconocer que si de economía hablamos, la mayor influencia la tuvieron quienes se subieron al tren de la Europa de los años sesenta del pasado siglo.
Galicia estaba a la cola de España y en España solo se fabricaba el seiscientos. Francia, Suiza, Inglaterra y, principalmente, Alemania, fueron los destinos de muchos miles de gallegos, buscadores de una mejor fortuna. Incluso avanzado el siglo, hubo algunos cientos que eligieron la lejana Australia para emprender una nueva vida.
Así nació la Galicia Universal aunque, es verdad, la aldea quedó despoblada de jóvenes. En la actualidad, en América, sigue latiendo aún el corazón de Galicia, gracias a los nietos de la Galleguidad cuyo sentimiento les lleva a aprender nuestro idioma e incluso a tocar la gaita. A ellos debemos que se mantengan vivas las embajadas de nuestra cultura, esos centros en donde suenan aún los airiños airiños aires de nuestra tierra.
De Europa se estima que ha regresado un ochenta por ciento de la población considerada emigrante, pero hay un número importante de jóvenes hijos de gallegos que viven en los países en los que nacieron.
Ahora los gallegos no emigramos ni a América ni a Europa, salvo contados casos de jóvenes talentos que han sido llamados por grandes empresas y que viven, principalmente, en Estados Unidos y en las principales ciudades de la Europa común.
Pero entre Buenos Aires y Hannover quedan alrededor de medio millón de gallegos que agotan allí sus vidas y otros tantos nietos de la Galleguidad a los que, según parece y pese a su entusiasmo, vamos a negar el voto que sí concedemos aquí a los inmigrantes.


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