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Aldea da Seara

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Interesante conjunto etnográfico que nos transporta al medievo a través de una arquitectura rural perfectamente integrada en el medio.

A Seara que constituye un verdadero conjunto etnográfico, actualmente está siendo restaurada. Todo el pueblo forma un conjunto arquitectónico de estructura singular, digno de ser visitado, así que una lluviosa mañana de febrero partimos desde las empedradas calles de Santiago...

 
Era difícil imaginar que en dos horas nos encontraríamos en un paisaje de cuento. Parecía que estábamos alejados de todo, casi resulta increíble que allí pueda vivir alguien, o más bien que pudiesen hacerlo en otras épocas. Ahora que podrían vivir en mejores condiciones, multitud de aldeas están absolutamente abandonadas, y otras como la de A Seara están habitadas por 16 personas. Es tarde para comenzar una reforma, para intentar repoblar estas aldeas, pero nunca demasiado. La de A Seara es la única población de este tipo en Quiroga que ha recibido la ayuda del Plan Leader para mejorar el aspecto de sus casas con 80 millones de pesetas. En el futuro quieren continuar con el suelo, el alumbrado, una fuente y los molinos. Su futuro ahora viene de la mano del turismo, de que personas de otras lugares se animen a comprar casas aquí, bien para vivir o para fin de semana. Pero ya no se van a poder recuperar las herrerías, los sequeiros para castañas, los ganados de 100 cabezas pastando por estos magníficos campos, los artesanos que hacían zuecos, galochos, cestas. Desde los romanos hasta hace 40 años no cambió mucho la vida de estas poblaciones, con una riquísima tradición etnográfica, a la que no le sentó nada bien el progreso. Con la repoblación forestal de la que no se beneficiaron en absoluto desaparecieron los rebaños. Fue entonces cuando el matorral se hizo con estos campos, y se convirtieron en pasto perfecto, pero para las llamas. La emigración ya fue definitiva, se llevó a los más jóvenes, a casi todos los hombres. Hoy casi únicamente encontramos jubilados que no se quieren ir de estas maravillosas montañas. Los turistas siempre son bien acogidos. La hospitalidad es una de las características más acusadas en la gente de esta zona. El turista puede pernoctar en un refugio de montaña con plazas para 40 personas. Así cada fin de semana paran en la zona 3 autobuses de turistas atraídos por algunos tesoros como la fervenza do Focaro o la lagoa de Lucenza. La zona atrae también a cazadores de caza mayor.
Por menos de 3000 euros se puede comprar una casa aquí. Ya lo ha hecho un profesor inglés y alguno de los descendientes de gente que nació aquí. Ahora todo es muy distinto a aquel pueblo que tuvo luz y vio un coche por primera vez hace 30 años, y una carretera hace menos. Ahora el paseo por sus calles está amenizado por el sonido de las obras, ha vuelto la vida.


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