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Corrubedo, pueblo marinero

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Corrubedo es uno de los más pintorescos pueblos marineros de la costa gallega.

Es el lugar elegido como refugio por algunos de los arquitectos de mayor prestigio en Europa, como por ejemplo, el inglés David Chipperfield

 
Pero Corrubedo no es sólo parque. Esta villa marinera tiene un encanto especial. Y por eso muchos arquitectos de renombre decidieron construir sus casas aquí. Porque levantarse por las mañanas y poder ver este mar no tiene precio. Su pequeño puerto es ideal para pasear, y en sus callejuelas puede uno perderse y volver un poco al pasado del pueblo.
Así uno de los más populares arquitectos gallegos de la modernidad, José Manuel Gallego Jorreto, construyó aquí una vivienda unifamiliar hace ya treinta años. Por aquel entonces, Jorreto ya hablaba de respeto a la naturaleza e integración en el paisaje. De hecho fue una de las primeras personas que abogó por la declaración de Parque Natural para esta zona. Porque este pintoresco pueblo nos llama para disfrutar del calor de sus gentes. Y como decíamos, es una de las parroquias que mejor conserva el tipismo marinero, a pesar de ser uno de los destinos más turísticos de la zona.
No podemos olvidarnos de su faro. El faro de Corrubedo es de postal. El océano parece tener más inmensidad aquí. Las olas baten fuerte y el agua se transforma en espuma. Si miramos hacia la costa contemplaremos la playa de Espiñeirida, frecuentada por surfistas.
Desde aquí podremos visitar otras zonas del Barbanza que merecen la pena. Porque si seguimos la carretera de la costa hacia Porto do Son habrá que hacer varias paradas. Nos detendremos en lasplaya das Furnas. De entorno virgen y forma rectilínea, con base de arena de color blanco. Playa ventosa, de oleaje moderado, en la que el mar se nos presenta con toda su fuerza, pero donde nos pondremos morenos en pocos días. Tiene una piscina natural formado en el medio de sus rocas pizarrosas, la llamada furna. Si paseamos por esta playa de corrientes peligrosas podremos acceder a las lagunas de Xuño y Muro. >A pocos kilómetros nos encontraremos con otra de las joyas del Barbanza, el Castro Baroña.Una playa, la primera que fue nudista en la costa gallega, bella y atlántica. Baroña es un magnífico castro con un envidiable emplazamiento al lado del mar. Si el entorno nos conmueve, el castro interesará nada más pisar la pequeña península donde está ubicado, porque sobre el istmo de arena aparecen ya las primeras murallas defensivas. Hay otras tres más antes de acceder a la citania, también protegida de forma natural por un bello acantilado. Se trata de un poblado galaico con viviendas de tipo circular, en el que la pesca jugó un papel fundamental, a juzgar por los anzuelos y artes de pesca encontradas. Se aprecia en él un horno para fundir el bronce y las últimas excavaciones en él realizadas indican que mantuvo su importancia tras la llegada de los romanos hasta la época de los suevos.
Y aquí nos quedamos hoy, viendo como el sol se mezcla con el océano, en un postal digna de esta costa del Barbanza.


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