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Porto do Son y Portosín, dos Villas Marineras

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A estas dos importantes villas marineras y veraniegas no les faltan playas ni espacios naturales.

Las dos poblaciones principales de este municipio de Porto do Son miran de frente al mar. Portosín, con su estupendo puerto deportivo y el castro de Baroña son visitas obligadas. Porto do Son es un pueblo con gran sabor marinero.

 
Porto do Son es una pujante villa marinera y veraniega. Pero también la capital de uno de los más atractivos municipios de cuantos se asientan en esta ría, por eso cuenta con un desarrollado sector servicios. La villa en sí ha crecido como centro de turismo y de veraneo, ya que es el más próximo a Compostela, sobre todo tras la prolongación hasta Noia del corredor que enlaza con la Autovía Santiago-Brión. Aquí se preocupan mucho por el turista y como villa en crecimiento siempre hay nuevos proyectos que llevar a cabo.
Daremos una vuelta por el municipio para conocerlo un poco mejor. Para disfrutar de una jornada cultural por las tierras de O Son, sólo es necesario tener cierta sensibilidad por las representaciones artísticas populares. Los cruceiros de Loreto son exclusivos por esta zona. Se hicieron populares en el siglo XVI, cuando la Orden de Caballeros que defendía estas costas de los ataques piratas. Un lugar preeminente en este recorrido por el lado mas espiritual del municipio lo ocupa la iglesia parroquial de Santa Maria de Caamaño. En el retablo de su altar mayor se puede leer "Este retablo (e) laterales con sus imágenes mandó hacer pintar por su devoción Don Diego Antonio de Lamas y Sotomayor. Ano de 1730", flanqueado el texto por sus dos escudos de madera. De construcción originariamente románica, la estructura primigenia ha sufrido variaciones a lo largo del tiempo.
También hay numerosas viviendas palaciegas. De todas ellas tan solo ha llegado hasta nuestros días el pazo de Nebra, que perteneció a la familia Caamaño y Soutomaior. En el siglo XV el dueño de estas tierras fue Don Martin Vecerra. Su escudo esta a la vista exterior de la muralla que rodea la finca, a la derecha del portón. Es, probablemente, el ejemplo más reseñable de la arquitectura tradicional gallega en Porto do Son. Sobre el dintel hay un relieve en el que se representa un monje orando ante un altar.
Como espacio natural hay que destacar la cascada de Ribasieira.El torrente de agua, pura y cristalina, se despeña detrás dela ermita de la Magdalena o Madanela, en un entorno de belleza incomparable. El paseo por su entorno es mas que recomendable, tanto si el viajero quiere darse un baño en la cuenca del río Sieira, como si desea dejarse llevar por el arrullo del liquido al caer o admirarla, caudalosa en invierno y refrescante en verano.
Suponemos que por estos paisajes y este patrimonio, y por otras muchas cosas más cada vez hay más gente que viene a Porto do Son a vivir. Así nos encontramos con Juan Carlos, que vive feliz en este ayuntamiento. Porque Porto do Son no sólo tiene encantos en verano. Pero no sólo los gallegos eligen este ayuntamiento. Annie vino desde Bélgica y al final se quedó. Ahora, ya jubilada, no piensa en irse a ningún otro sitio, sino en disfrutar del entorno.
Para este verano les esperan un montón de actividades que harán que la gente siga queriendo conocer Porto do Son.
Así son Porto do Son y Portosín. Villas veraniegas y turísticas. Pero todavía queda mucho por conocer.


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