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Cunqueiro en A Coruña

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Cunqueiro nos ha descubierto una Coruña marinera y luminosa.

Coruña es la urbe que muchos llaman la ciudad de la luz. Pero además de luz, de mar y la alta Torre, aquí, escribía Cunqueiro, hay tierra y vida.

 
Tenía Cunqueiro paradas "imprescindibles" en sus viajes de fin de semana; esos de los que luego siempre salía una crónica magistral, escrita por un periodista que, tal vez por su amistad con Otero Pedrayo, consideraba la Galicia urbana como un todo, como una ciudad única.
Cuando el entonces director del "Faro de Vigo" llegaba a Coruña buscaba, en primer lugar, ese paisaje de mar que no encontraba en Vigo. Por eso el viaje comenzaba siempre en la Torre de Hércules. Pero… "Además de la luz y el mar y la alta Torre, hay la tierra y la ciudad".
Desde el mirador de la Torre, que recorría con parsimonia a pesar del viento, a Cunqueiro le gustaba ver como A Coruña intenta beberse el océano, estrellando su proa contra él… "El contraste del mar y la tierra acrecienta el interés del paisaje. Las alturas apenas superan los cien metros pero desde ellas se alcanza el inconfundible horizonte del golfo Ártabro y la ciudad, a la que saluda el faro mas antiguo del mundo".
A Cunqueiro le encantaba esa luz del lusco fusco y paseaba el Orzán en la caída de la tarde, en el momento en el que el sol daba paso a la luna llena de verano.
"La luz del hombre se enciende y sobre las danzarinas aguas de ola cadenas de luz iluminan las sombras. Saltan risas blancas sobre la arena y brillan miles de colores sobre el mar, mientras la Torre manda su misterioso haz luminoso para esconder su misterio".
Entonces, ebrio de paisaje, en la cúpula de los ojos del cronista mindoniense brillan espejos de ciudad y se dispone a vivir la magia de la noche, en una de esas terrazas de animada de tertulia, que ya el sol se fundió con la luna en el espejo de sus galerías.
Sin duda Cunqueiro nos ha descubierto una Coruña, además de marinera y luminosa, especial, para vivir en pareja. Hasta tal punto que, al día siguiente, cuando se adentra entre la piedra y la tierra, dice:
"La tierra romántica es, para mí, el jardín de San Carlos. Ya tengo advertido que, por veces, en este jardín, hay una lenta niebla que posa suave sobre la hierba, la rosa y la arena de los paseos. ¡No la piséis, coruñeses! Es el fantasma de Lady Stanhope que viene a visitar a Sir John Moore"
Cunqueiro también se perdió en A Coruña su evolución industrial hacia Arteixo.


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