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La ruta de los sueños.

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La situación geográfica de Caldas es absolutamente privilegiada. A media hora de Santiago, a un cuarto de hora de Pontevedra, y situada en el eje Coruña Oporto.

Hay otras muchas opciones, pero tres rutas son las imprescindibles para aprovechar como se debe, una visita a Caldas: la ruta del vino, la de los petroglifos y la de las playas.

 
Caldas está cerca del mar y de la montaña. Es el epicentro de varias rutas, todas muy interesantes, pero con características muy diferentes. Sugerimos tres: la ruta del vino, la de los petroglifos y la de las playas. Comenzamos por la más refrescante, y no es la de los vinos. Caldas está puerta con puerta con Vilagarcía, que si de algo puede presumir es de impresionantes vistas, y playas. Después de recorrer el pesquero Vilaxoán, y pasear por Arousa, es posible embarcarse y conocer todos sus secretos. A pocos kilómetros están las grandes mecas del veraneo en Galicia, Portonovo, Sanxenxo y O Grove. No sólo hay sol, fina arena, limpias aguas, y todo tipo de diversión, también hay bonitos monumentos, y ¡cómo no! excelentes mariscos. Pero qué les vamos a contar que aún no sepan. Simplemente les recordamos que desde Caldas están al alcance de la mano, y se puede combinar en un mismo día un baño en el Dávila con una visita a otra de nuestras rutas, la del vino por ejemplo. Caldas se abre al valle del Salnés, tierra sobre todo conocida por sus jóvenes y aromáticos caldos. Destaca el albariño un vino que no puede atender toda la demanda, dada la fama adquirida no sólo en España ni en Europa. Desde Caldas es fácil acercarse a Portas y seguir así de bodega en bodega por Lantaño, Vilanoviña, Ribadumia, Barrantes y Cambados. Sin grandes alborotos, disfrutándolo casi de la manera más natural que se puede imaginar, y de paso, contemplando estas poblaciones ricas en casi todo.
La historia de Aquis Celenis, o Caldas de Reis no sólo es riquísima en este milenio. Desde siempre los hombres valoraron sus bondades, porque en esta tierra abundan los castros, petroglifos y demás grabados prehistóricos. Empezando por Caldas y visitando desde Moraña a Campo Lameiro la capital gallega del arte rupestre, podemos intentar disfrutar los laberintos, las lanzas, espirales, armas, ídolos o ciervos.


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