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La influencia del monasterio

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La capilla de San Miguel es una joya mozárabe única en Galicia, resultado de un encuentro entre Oriente y Occidente.

Una vez que nos hemos empapado de la grandeza física del barroco y hemos decidido cruzar la hermosa sacristía y la antesala de la huerta del noviciado, nos encontramos de frente con la grandeza de lo pequeño escondida en tan sólo 29 metros cuadrados...

 
...¡Pero qué 29 metros!. Todos los elementos que sueña poseer una iglesia van apareciendo con armonía en esta capilla que tiene aspecto de pequeño refugio. San Miguel de Celanova es el resultado de un encuentro entre Oriente y Occidente. La documentación que ha llegado hasta nuestros días testimonia que el monasterio dispuso de siervos de origen islámico y que el propio San Rosendo y su madre Ilduara eran entusiastas de muchas de las actividades artesanales de la cultura islámica. El testamento de San Rosendo recoge una de sus frases lapidarias, que literalmente dice: ?os dejo una casa maravillosamente edificada?. El hijo de los Condes de Vilanova se mostraba sin duda orgulloso de lo que había levantado en las tierras de Vilar. Córdoba era en aquel momento la referencia y San Miguel seguramente no tendría nada que envidiar a la obra magna del islam. La geometría y sus caprichos habían quedado tan bien trazados, que su mimetismo, con el tiempo, sería capaz de durar y durar, más allá de lo que nadie, ni el mismo San Rosendo, fuera capaz de soñar. La grandeza de San Miguel radica en la capacidad de admiración que es capaz de provocar en la mirada del profano. Aquel que no entiende nada sobre el tratamiento del espacio como experiencia artística pero que intuye que lo que allí ve es una arquitectura basada en las matemáticas, el ritmo y la armonía sin perder nunca de vista la escala humana por mucho que no sepa qué significan todas esas palabras. En Celanova hay otro santuario que se disputa protagonismo con San Miguel, es el de la Virgen del Cristal, la patrona de Celanova. Según cuenta la leyenda su imagen fue encontrada por un labrador metida en un pequeño bloque de cristal sin soldaduras, que permite verla por los dos lados. Su fama cundió de tal forma, que Felipe IV quiso verla y en la corte se reconoció que era inexplicable por las leyes naturales. La historia del hallazgo inspiró, con variaciones literarias, el famoso poema de Curros Enríquez, ?A Virxe do Cristal?. Estamos cerca de Vilanova dos Infantes. Aquí en la iglesia de San Salvador se conserva un Cristo de tamaño natural en madera policromada, la imagen más impresionante y venerada del románico gallego. Una joya sobre la que no existe documentación concreta, pero que refleja toda la luz que un día tuvieron el monasterio de Celanova y su iglesia. Lo cierto es que el cenobio emanó tanto poder que su influencia se deja sentir en toda la comarca. Santa Comba de Bande, uno de los raros monumentos visigóticos de España se incorporó a Celanova como priorato en el siglo X. Sucede lo mismo en la iglesia de San Pedro de A Mezquita, fuertemente ligada al convento benedictino. Es un interesante ejemplo del románico y fue declarada Monumento Nacional en 1931. Según la tradición está edificada sobre una antigua mezquita árabe y también hay una leyenda que cuenta que fue construida por el diablo en una sola noche. En sus proximidades se pueden ver sepulcros antropomorfos y un bello "cruceiro" de fuste estriado. Bajo el mismo influjo se conserva en Ramirás la iglesia del monasterio de San Pedro. Un románico muy sobrio que también tuvo que ponerse al servicio de San Rosendo.


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