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Ramón Cabanillas: El Poeta de la Raza

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En una pequeña y típica casa marinera de la calle Novedades de Cambados vivió y escribió el “poeta da Raza” Ramón Cabanillas nacido en 1876.

De Cambados pobre, fidalgo y soñador, según palabras de Don Ramón Cabanillas, emigró el escritor a Cuba, y Madrid, entre otros lugares, por lo que el gran defensor del nacionalismo gallego a través del verso, fue un emigrante.

 
Su obra “Do desterro” es su particular narración de esa condición. Pero entre todos sus avatares, aquí se hizo su propio hueco y aquí escribió muchos de sus encendidos y luchadores versos. Visitamos la casa Museo de Ramón Cabanillas, uno de los homenajes que le hace el lugar al que cantó tantas veces. La huella del escritor también se descubre en la plaza y en un busto. No es para menos, pues aunque llegó a ser uno de los más célebres autores en gallego, nunca olvidó sus orígenes, y el haber crecido al arrullo del mar arousán marcó su poética. Por si hay algún despistado daremos algunos títulos que seguro le sonarán a todos. Son “Vento mareiro”, “Da terra asoballada”, o “A Rosa de Cen Follas”.
En La Habana comenzaron a intuir sus contemporáneos que había brotado por fin el digno sucesor de Curros Enriquez. Otros rastrearon la huella rosaliana en sus palabras. Pero Cabanillas cogió lo mejor del pasado de nuestra literatura y le hizo dar unos pasos más hacia delante, con su vida y con su obra. Con su vida llevando el gallego a un sillón de la Real Academia Española, además de a la gallega. Y en su obra renunció a la lágrima de desesperación, y optó por la lucha, por el ronquido, por la redención del campo gallego, pero sin olvidar que estaba haciendo arte. Por eso introdujo las formas modernistas, Rubén Darío es una presencia constante en su voluntad de estilo. Y lo mismo se puede decir de la lengua utilizada. Luchó ardorosamente toda su vida por el gallego, y en su obra se percibe que quiere convertirlo en lengua de cultura, y con un vocabulario rico. Para hablar de Cabanillas hay también que citar la figura del amigo e inspirador político Antón Vilar Ponte, y también de Basilio Alvarez. No se puede dejar de citar a Las Irmandades da Fala a las que dio una métrica. Y como no el celtismo, movimiento del que también participó con sus narraciones artúricas. Pero aunque Cabanillas es ahora el primer legislador de nuestra lengua, un creador total, comenzó con inseguridad. De su primera obra sólo mandó 2 copias a Galicia, y prohibió a su mujer que las enseñara, por vergüenza. Vergüenza de estos versos con los que nos despedimos: “Pinal de tragove, rei da soedá, que rosmas altivo, diante dos misterios do ceo e do mar, do pobo gallego a queixa ancestral”.


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