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Paisajes de Mar

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“Sol de vran. Mar de Arousa, de praia a praia tendido, canso de loitar, repousa.”

Ramón Cabanillas

Con reminiscencias de la dorada luz del invierno, comenzamos nuestro paseo por algunos rincones que merecieron versos, de entre otros muchos, D. Ramón Cabanillas, Valle Inclán o Bouza Brey.

 
Como comenzamos nuestro paseo temprano nos encontramos con las mariscadoras de Cambados, e Isabel su presidenta nos habla de su trabajo. Cuenta que hace unos años era posible vivir sólo de esta actividad, pero el mal tiempo arruinó los cultivos. Las 300 mariscadoras creen que dentro de 2 años el banco se recuperará totalmente. Y podrán recoger los mejores ejemplares. Aún con el sabor de la sal en la boca seguimos nuestro paseo. La siguiente parada nos aconsejan que sea la Torre de San Sadurniño. Y ya que empezamos con las palabras de un escritor seguimos con las de Ramón del Valle Inclán, que describía estos restos en una carta: Esta Torre fue romana y ha servido de faro. No existen en la actualidad más que dos lienzos de pared que conserven su altura y su anchura. La torre data de los tiempos de Gelmírez y en ella estuvo encerrada la reina Doña Juana. Ya que estamos con Valle Inclán repetimos algunas de esas rutas que le hacía a sus amigos cuando le visitaban en Cambados. De aquí hasta la Illa de Arousa pasando primero por el Molino da Seca del siglo XVII. Es una excepción, de los pocos que quedan, pues funcionaba con el agua estancada de la marea hasta 1972. Para que lo podamos contemplar desde dentro, con la fiesta del Albariño será inaugurado como museo.
Antes de encaminarnos hacia la Illa de Arousa, contemplamos su ría desde el Puerto de Santo Tomé. Enfrente la isla Vieja, pues en esta zona abundan las islas pequeñas, paradisíacas. Estamos en el centro de la ría más grande de Galicia. Y somos testigos de unas excepcionales condiciones naturales no siempre respetadas y realzadas por la mano humana. No hay prisa por llegar, y nos detenemos en cada detalle del mar. Ya ante la illa de Arousa nos sorprende pensar que su puente se construyese aún en 1985, pero casi es de agradecer contemplando sus playas aún sin explotar. Aunque lo que más sorprendente es la quietud del mar, tenía razón en sus versos Cabanillas. Y para despedirse los de Bouza Brey: “Ría de Arousa, grávida de cores, serea dos Atlánticos amores, que acariñache a miña infancia sinxela”.


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