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Sarria, la Villa del Arte

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Les proponemos una ruta por la Villa de Sarria.

A pesar de los tiempos que corren Sarria sigue siendo una villa hermosa y vitalista, con gran movimiento juvenil e interesantes iniciativas culturales y artísticas, que cuenta con toda suerte de servicios para la educación, la sanidad y los servicios sociales.

 
Tal vez el porcentaje más elevado de los peregrinos que llegan a Santiago por el Camino Francés, parten de Sarria. Porque dista solo ciento once kilómetros de la capital de Galicia y cien es la distancia mínima exigida para obtener la "Compostela", la credencial que acredita ante Dios y ante los hombres que has cumplido la Ruta Xacobea. Además, a Sarria llegas por autopista; tienes dos aeropuertos a una hora de distancia y la estación de ferrocarril de Lugo, a solo quince minutos.
El símbolo del municipio es la Torre Fortaleza de los Marqueses de Sarria, lo único que sobrevivió a la destrucción irmandiña de una medieval fortificación; pero actualmente tiene una connotación especial: se vende y nadie la compra por el elevado precio que piden sus actuales propietarios, la familia lucense Pérez Batallón. Nadie está dispuesto a pagar un millón cien mil euros por unas ruinas y una finca de nueve mil metros; ni siquiera la administración, que llegó a ofrecer 750.000 euros. Así pues, la Torre Fortaleza mira la villa desde lo alto con la esperanza que alguna vez se llegue a un acuerdo y se recupere este símbolo, que se proyectaba como un museo rodeado de un parque público.
Sin embargo sobra aquí el interés monumental. El ayuntamiento de Sarria tiene distribuidas por su territorio 20 iglesias románicas. De entre ellas, sobresale la iglesia de Barbadelo, uno de los monumentos que más destacan las guías del Camino Francés. Se trata de un templo románico que te impresiona nada más llegar por su poderosa torre que recuerda sus orígenes militares y defensivos. Es monumento nacional y cabe destacar su tímpano historiado, todo el frontis y el lateral norte. Se ubica en un terreno con caserío adjunto al que llaman el Monasterio, reminiscencia de un primitivo cenobio anexionado al de Samos. Desde luego, el peregrino a Compostela deberá tomarse su tiempo para conocer una villa que merece la pena y en la que la artesanía de la madera tiene un especial interés. Estos artesanos y artesanas se han reconvertido en buenos ebanistas o en restauradores, porque si algo distingue a Sarria es la proliferación de establecimientos dedicados a la restauración y venta de muebles y curiosidades antiguas, que se agrupan todas en la arteria que responde al curioso nombre de Rua do Porvir, calle del Porvenir. Anualmente celebra una gran Feria Exposición de Antigüedades a la que acuden compradores de toda Galicia y de media España.
La industria del mueble tiene importancia en la economía de la villa y funcionan en ella varios e interesantes establecimientos que compiten por calidad y precio con el resto de la industria del país. Esta es tierra de artistas y de artesanos, como les decíamos, quizá porque es la tierra de uno de los mejores escultores de todos los tiempos, Gregorio Hernández. Pero sigamos. De toda esta zona, Sarria es el ayuntamiento con mayor número, ya no solo de albergues para el peregrino, sino de plazas hoteleras. Aquí encuentra el viajero ocho buenos hoteles, seis casas de turismo rural, diez pensiones, una docena de albergues privados y tres públicos. Una oferta suficiente parta atender a la gran demanda que, año tras año, aumenta. Los alojamientos se completan con numerosos restaurantes que ofertan una gastronomía en la que destacan el cocido, el pulpo, la empanada, las carnes a la parrila y especialmente, la caza.
El turismo -estrechamente vinculado al Camino de Santiago- es vital para la economía actual de Sarria que tiene una hostelería muy profesionalizada. Este es, tal vez, el sector que más puestos de trabajo proporciona.
Aunque no hemos de olvidar que este es un municipio ganadero, tanto cárnico como lácteo; y que en sus verdes prados pastan las mejores terneras con denominación de origen.
En su polígono industrial se asientan algunas industrias de interés, como la mayor cementera de Galicia. Fue esta industria la que dio un mayor impulso, en los años sesenta, a la industria en Sarria apoyada entonces en la construcción, y como ya dijimos, en la industria del mueble. Hoy no son buenos los tiempos, pero la factoría cementera se mantiene con la obra pública.
Otra de las cosas que marcó el devenir de Sarria fue, sin duda la emigración. Aquellas partidas, primero a Cuba y a Uruguay -país en el que aún quedan muchos sarrianos- fueron dolorosas; lo mismo que aquellos jóvenes que en los sesenta se iban a Centroeuropa porque aquí no había trabajo. Pero es en los años setenta, cuando regresan a Sarria aquellos emigrantes, menos de América que de Europa, cuando el municipio comienza el verdadero despegue económico, coincidente con la revitalización de la Ruta Xacobea y la modernización del sector agrícola y ganadero.


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