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La ruta del Paralaia

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Desde un entorno encantador emprendemos nuestra ruta hacia el monte Paralaia.

Monte arriba, nuestra primera parada ya nos quita el aliento... Es la vista de la ría desde el Mirador do Outeiro. Entre la niebla, divisamos la playa de Samil, en Vigo, y la parte baja de Cangas.

 
En el mirador disfrutaremos también de una estupenda zona recreativa donde todos los años se celebra la recuperada Fiesta del Leñador, por San Isidro, el tercer fin de semana de mayo. En este bello paraje se va a construir un auditorio natural, una especie de recinto al aire libre para la celebración de romerías y otras actividades. Desde aquí divisamos también el Monte da Pena, otro balcón sobre la ría y otra ruta para caminar entre un bosque verde y refrescante. Con estas mismas notas coloristas y esa sensación de ligereza y bienestar que proporciona el contacto con la naturaleza proseguimos nuestra marcha. Ahora nos encontramos con la Carballeira de Coiro, declarada Espacio Natural Protegido. Y es que ya quedan pocas carballeiras de tamaña extensión. En estas trescientas sesenta y cinco hectáreas, repartidas entre los ayuntamientos de Moaña, Cangas y Bueu, podemos gozar del privilegio de hallarnos en una auténtica reliquia, en una joya del patrimonio natural. Desde un camino que cruza la carballeira se llega a la parroquia de Ermelo, en Bueu, donde todos los años, el día de Galicia, se celebra con una sonada romería. Pero nosotros tomaremos otro, el que nos llevará a un nuevo mirador. No es un camino fácil, aunque a pie se realiza en una hora, el trazado es empinado y puede poner problemas si no tenemos un vehículo adecuado. Así que lo mejor es acudir preparados, por lo menos con unas buenas botas para caminar. Alcanzamos nuestro primer objetivo, el alto del Xestoso, donde luce una cruz, dicen que por una promesa de un joven de la villa. La cruz es también la última estación de un Vía Crucis que asciende por la ladera del Paralaia, justo por donde nosotros descenderemos. A unos ochocientos metros de altura, la vista es impresionante. Tenemos Moaña y Cangas, una preciosa perspectiva de la ría y, al fondo y recortadas en la niebla, las Islas Cíes, un Parque Natural. Además, en la falda de la montaña un cinturón de arboleda que quizá veamos por última vez, a causa del trazado de la vía rápida del Morrazo. Por fin, el Paralaia. Desde su cumbre entendemos porqué es el monte mítico que inspiró a artistas como Xosé Manuel Budiño, en el tema que está sonando y que lleva el mismo nombre. Además de mirador de Moaña, el Paralaia mira hacia su otra ría, la de Pontevedra. Y si antes iniciamos nuestro caminar por una ruta natural, ahora emprendemos el descenso por la ruta del Vía Crucis, que se inicia en el cruceiro de Sabacedo. Pero aún podemos echar un vistazo a la ladera rocosa del Paralaia, una de sus características, incluso ya legendaria. Si les hacemos caso, hasta puede que creamos que algún día se romperá el hechizo que tiene encantadas a tres princesas moras. Mientras tanto, lo que sí podemos hacer ahora es bajar hasta otro balcón sobre la ría, el mirador de A Fraga, en la carretera de Marín. Nuestra ruta y nuestro caminar ya pueden tomarse un respiro, pero nuestra vista sigue impresionada.


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