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Fornelos de Montes, Mirando la Gran Montaña

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Fornelos es y será de Montes porque siempre mirará de cerca a la gran montaña, donde esconde sus mitos y sus paisajes más legendarios.

Viajamos ahora a los valles a los que la sierra del Suido da sombra cada mañana: en los valles fértiles de Fornelos de Montes, un municipio plagado de encantos naturales.

 
Al pié de la gran sierra y a la orilla del río Oitavén dicen que canta veranos el gallo Kiriko, muy contento, porque que este es el lugar que prefieren los niños para descubrir la naturaleza más viva. Desde Fornelos de Montes , podríamos comenzar caminando por el sendero del más profundo de los silencios, que es también el más largo, el que une todos los municipios que miran hacia la ría de Vigo. Pero esta vez tomamos el que nos conduce hasta los Chouzos y al Foxo do Lobo, en la cima del Suido, allá donde la sierra aporta su calma.
La sierra do Suido preside las tierras de Covelo, hacia la cuenca del río Tea, que baña El Condado. Las de Avión asentadas entre las cumbres de A Laxa y A Pena, donde está la fuente del Avia, la que da origen al río que humedece las cepas del Ribeiro y también preside la belleza natural de este municipio de Fornelos de Montes, mirando hacia la Ría de Vigo, para que podamos contemplar toda la ensenada de Arcade.
Cuando se alcanza la cumbre del Suido bien se ve que está llena de misterios del pasado del que quedan como testigos Os Chouzos. Se trata de un muy antiguo refugio de pastores, arquitectura popular de una sierra cuya belleza en estado salvaje nos cautiva.
O Foxo do lobo aún es la barrera protectora de las ovejas y los sabrosos cabritos que aquí pastan, inviernos y veranos. La Sierra do Suido luce siempre un paisaje, brillante y luminoso, por el que, además del lobo y las ovejas, vaga libre el caballo gallego para escuchar el eco de algún tango o de una ranchera cantada por los pastores de antes, que algunos sí han vuelto del gran Buenos Aires o del Méjico lindo.


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