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Los Ríos de Fornelos

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Los ríos forman los paisajes más admirados de esta verde tierra de Fornelos de Montes.

Puentes y pontellas, molinos, cercados y caminos enlosados: un patrimonio de piedra que va desapareciendo al compás del abandono de los usos agrarios tradicionales.

 
El Sendeiro das Greas, el GR 58, recupera las viejas calzadas enlosadas, vías pecuarias y los viejos caminos que durante siglos sirvieron para que se desplazaran personas, carros y animales. El camino atraviesa el bosque de ribera del río Borbén, se embosca por las carballeiras de Barragán y se desvía por el cañón del río Oitavén. Todos estos ríos nacen en la Serra do Suído. El GR 58 entra en la aldea de Traspielas por una corredoira enlosada: en este tramo de dificultad alta por su trazado de montaña, el sendero desciende, entre muros y viñedos, por las terrazas de Aranza.
Estos valles estrechos son la señal de identidad de los paisajes agrarios de Soutomaior. La necrópolis megalítica de Castro Penide está escondida entre los pinos del monte Vixiador: el camino atraviesa una de las mayores concentraciones de tumbas megalíticas de Galicia. Pero el atractivo de esta zona, su esencia, está en las cumbres del Suído: una ruta senderista, bien señalizada, lleva directa hasta el foxo del lobo. Los accesos a los foxos son a pie, por largos y estrechos caminos de la sierra, trillados por los pastores y el ganado. Visitar los foxos es entrar en contacto con el mundo de las brañas y una economía agro pastoril con siglos de historia. Donde había pastores y ganado merodeaba el lobo. En la Sierra do Suído, zona lobera por excelencia, se encuentra el mayor número de foxos de toda Galicia. Están todos abandonados, perdidos entre matorral. Ni siquiera están inventariados. En las monterías, los hombres se colocaban en línea a lo largo de las pendientes, para espantar a los lobos y conducirlos hacia la entrada del foxo. Las bestias caían en el pozo, donde eran abatidas. Pero con la práctica extinción de los lobos, los foxos perdieron su funcionalidad y, desde entonces, fueron expoliados u olvidados. Mucho de estos monumentos corren el riesgo de desaparecer si no se protegen.


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