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Capital de Valdeorras

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O Barco forma parte de una tierra especial, de una comarca hermosa, diferente e injustamente desconocida.

La comarca de Valdeorras es la tierra del oro. No sólo se encuentra en los ríos, también se esconde en sus impresionantes montañas.

 
Los romanos convirtieron estas tierras en una de sus más preciadas conquistas. En Valdeorras el clima es suave y agradable, gracias al abrigo de sus montañas. Cuando se nos ocurre alzar la vista, el blanco nos deslumbra. Deslumbra siempre su grandiosa naturaleza, que no conoce límites, en su fauna, en sus cumbres, en sus aguas, en sus materias primas... En Valdeorras saben vivir porque tienen de sobra todo lo que hace falta. Lo primero que sentimos al bajar del coche es sorpresa porque una zona tan bien comunicada por autovía y con una naturaleza tan magnífica no sea más conocida. Acostumbrada a no ser el centro de atención, guarda muchos de sus secretos bajo tierra. En unas cuevas conservan el vino en toda la zona. Con el tiempo se han convertido en lugares acogedores y hasta hermosos, aunque más valioso es el néctar de la tierra, que cobijan. Hay unas 200 cuevas en Valdeorras, algunas con lagunas internas, muchas, perfectas para practicar espeleología o para investigar, no sólo temas científicos, pues han aparecido restos arqueológicos y paleontológicos de la Edad del Bronce. Esta es una tierra rica y fértil. De ella se extrajo oro, wolframio y ahora pizarra, que vuelve de nuevo al paisaje en forma de tejado, principalmente. Fértil porque en esta tierra están las raíces de multitud de castaños, salvados por el programa Leonardo de la UE. Sus frutos son un manjar exquisito, sobre todo cundo se mezclan con la miel de las colmenas que abundan en el lugar. En Valdeorras la gastronomía es un arte, y el lienzo, o sea la materia prima, es excelente. Cabrito, ternera, cordero, chorizos, androia... es imposible no escapar a la gula, aunque siempre habrá una hermosa iglesia, o monasterio para salvar nuestra alma, o por lo menos tranquilizarla. Los monumentos, el patrimonio religioso, los restos de otras épocas, son abundantes, pues Valdeorras tiene mucha historia y ha sido lugar de paso, de unión con la meseta: A Serra de Lastra, los Penedos de Oulego, a Serra do Eixe, y a sus pies, en sus faldas, cotos de caza mayor excepcionales. Senderos de inusitada belleza que durante mucho tiempo recorrieron los trabajadores de estas zonas, y que se pueden caminar o cabalgar. Y rompemos un tópico, y es que los deportes náuticos no son sólo para la costa. El embalse de San Martín reta a quien crea que no se puede practicar en sus aguas windsurf, remo o moto acuática. Con todos estos encantos, el turismo rural ha llegado hasta aquí, además de hoteles equipados hasta el último detalle, algunos especializados en banquetes. Ahora comprendemos por qué hay tantos artistas en esta zona, que plasman lo que les inspira este paisaje en sus materiales. Otros plasmaron este paisaje en celuloide, como Chano Piñeiro en su película Sempre Xonxa. Háganlo en ustedes en su máquina de fotos.


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