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Las Fragas del Eume, Después del Incendio

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La negra sombra se posó hace unos días sobre las Fragas del Eume, el más hermoso de nuestros bosques autóctonos.

Entrevistamos a Ricardo García Borregón, Director de Conservación da Natureza para conocer el estado de las Fragas del Eume, las consecuencias del incendio y como se acometerá la regeneración de la superficie quemada.

 
Por unos días, no se escuchó la sinfonía de los árboles más antiguos si no sus lamentos; y las piedras sagradas del viejo Caaveiro escondieron a las santas compañas de aquella negra sombra de humo negro y llamas rojas, que todo lo destruían. Sin embargo, de las nueve mil hectáreas del Parque, el fuego tiñó de negro el verde de únicamente 370 hectáreas, lo que supone solo un tres por ciento del extenso territorio de este espacio de leyenda, donde, dicen aún bailan los duendes y las fadas sobre un escenario de helechos, también verdes. Hoy han vuelto a sonar canciones de pájaros entre el rumor del agua del río y la más bella geografía vegetal conserva la mayor parte de su extraordinario valor.
Además, a la vista de una climatología adversa por la sequía primaveral, el gobierno gallego encargó a la Policía Autonómica la vigilancia permanente de este y de los otros parques naturales, al mismo tiempo que el presidente Feijóo abogaba por endurecer las penas para quienes destruyan nuestro patrimonio natural, provocando incendios.
Tres ríos nacen en la Serra do Xistral, el Eume, el Landro y el Masma. Una vieja leyenda popular dice que el Creador les prometió "una humana presa" al que primero llegase al mar. El Eume resultó ser el más bravo de los tres porque, pese a ser traicionado por los otros dos ríos que lo dejaron durmiendo, venció en aquella carrera atravesando los montes y los valles más difíciles. Esto será leyenda, pero antes de la construcción del embalse de Lamela, todos los años se ahogaba en el Eume una persona.
El río Eume, durante sus ochenta y cuatro kilómetros de recorrido, es protagonista principal de las Fragas a las que cede apellido. As Fragas do Eume es un ecosistema único en Europa y digno de ser admirado, sobre todo en primavera, por los matices de su policromía en verde expresada, sobre todo, en su magnífica extensión arbórea autóctona, la principal muestra de este ecosistema de alta biodiversidad al que llamamos "bosque atlántico" y que en 1997 fue declarado Parque Natural. Esta es una selva peculiar por la proximidad del mar y por la profundidad de las ribeiras del río. Tradicionalmente, los espacios de este tipo fueron muy explotados tanto por su gran riqueza forestal como por la fertilidad de los suelos; por eso en toda Europa, sobrevivieron, únicamente, aquellos ecosistemas que se ubicaban en zonas aisladas como estas fragas, un espacio muy protegido pero también visitable.
Es un verdadero placer caminar por sus senderos y descubrir una primavera en color que siempre nos sorprenderá. El territorio protegido pertenece a cinco ayuntamientos y se extiende a lo largo de 9.126 hectáreas de macizos forestales de diversas características. En las tierras más próximas al río crecen bosques típicos de ribera, los chopos y los alisos, bajo los que se esconden helechos y musgos, específicos de este Parque Natural, así como dos raras especies de narcisos. Por las laderas del monte trepan los "carballos" creando un paisaje de increíbles matices verdes a poco que lo admires desde los puntos más altos del Parque. Sin duda, la flora es la gran maravilla de la fraga, capaz de recomponer sus propias formas, según el sendero que elijamos. Porque aquí sí que es cierto que late fuerte el corazón vegetal de la Tierra. Por algo decía Castelao que… "el carballo es el símbolo del señorío espiritual de Galicia, porque en él cantan los pájaros y cuenta cuentos el viento".
Por otros caminos más recónditos, nos salen al paso, tímidos, los animales de este bosque encantado.Los pequeños anfibios como la salamandra rabilonga. Todo tipo de reptiles o incluso el gato montés y el viejo lobo. Impresiona el vuelo raso del gavilán o de las águilas ratoneras, pero sin duda la gran maravilla de las aves que ocupan este cielo es el búho real, nuestro moucho.
Cuando caminamos por los senderos de As Fragasdo Eume lo hacemos sobre una alfombra de hojas caídas que esconden el flujo del agua transparente, de esa que procura una corriente favorable para hacer crecer el caudal del Eume. Hay veces que nos asalta la gran duda: si es la fraga la que dio origen al río o si fue el río quien provocó el gran misterio del bosque encantado.
Sea como fuere, As Fragas do Eume son la gran selva atlántica de Galicia y a pesar de esta seca primavera, sigue brotando en ella la fuerza natural que precisa para su perfecta armonía. Incluso, en la zona que el voraz incendio vistió de luto.


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