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Malpica , el Mar y sus Artesanos

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Malpica es su mar y también su tradición artesana.

El de "oleiro" es uno de los oficios más ancestrales, cuyos orígenes se remontan a las antiguas tribus galaicas.

 
Fueron hallados restos prehistóricos de piezas de esta cerámica, pero será en la Gallaecia romana donde alcance una mayor importancia este trabajo, debido a la invención del torno; sistema que actualmente siguen utilizando los maestros artesanos de Buño, Gundivós o Niñodaguia, que dan nombre a la cerámica mas popular de Galicia.
A los oleiros se debían las cazuelas, las jarras, las tazas, los platos… con los que antiguamente se cocinaba. Hoy sus productos tienen un cierto componente decorativo y turístico.
Es un pueblo azotado por el naufragio que ya ha perdonado al mar. Nada se entiende aquí, en una de las villas más hermosa de A Coruña, sin las aguas que la acunan. El mar alimenta Malpica y dispara un cultivado engranaje del que todos forman parte. Un dispositivo transferido de padres a hijos en el que la mujer sigue siendo la proa.
Malpica abre sus brazos entre dos puntas, la de Razo y el Monte Nariga. En su territorio sobresale el Cabo de San Adrián. Del Mar es también este santo que dicen que no olvida a quien necesite cura. Desde aquí descubrimos las Islas Sisargas. Parecen contemplarnos, dichosas de haber sido esculpidas por el mar de los ártabros, y culpables por haberse convertido en verdugo de muchos hombres obstinados en conseguir los que dicen son los mejores percebes del mundo.
Ascendemos hasta o Castelo otro de los vértices de Malpica. La calima nos impide perfilar la coruñesa torre de Hércules o el puerto de Ferrol, destinos habituales de los viejos marineros de estas tierras de sal. Pero desde este mirador natural apreciamos la costa de Baldaio y nos parece un buen momento para quedarnos sin palabras. Testigos mudos de largas jornadas de trabajo lejos de tierra son estas manos. Cuando empieza a caer el sol, estas artesanas del mar se descalzan y preparan la herramienta clave para la pesca del día siguiente.
Donde la artesanía rebosa es en esta parroquia de Malpica. En Buño son muchas las manos que convierten en arte el barro que tocan. Atardece… El mar nos lo recuerda, y empieza a apagar la actividad de un pueblo tan vivo como el color de sus fachadas. Tan enérgico y dinámico como su gente. Tan valiente como el mar…y los recuerdos que lo bañan.


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