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Capital de Britonia

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La Iglesia ha ejercido su enorme poder sobre todo este territorio.

La antigua capital de Britonia tiene su remoto origen sobre una colina. Desde ella, la población de Os Castros se fue expandiendo hasta ocupar el fondo del Valle. Así fue como surgió Vilamaior do Val de Brea, que pasaría a la historia por su condición de sede episcopal, con el nombre de Mondoñedo.

 
El Santuario de Nuestra Señora de los Remedios es originario del siglo XVI, y todavía conserva una impresionante colección de retablos barrocos gracias a una rehabilitación del XVIII. La Iglesia de Santiago se construyó en el 1890 y en Mondoñedo se la conoce como la nueva. Poco más de cien años no son suficientes para que esta antiquísima ciudad la incluya en su historia. El convento de las Concepcionistas, fue levantado en el XVIII junto a una de las antiguas puertas de la muralla. Aquí viven monjas de clausura que llenan las horas del día bordando telas. El convento de San Martiño de Vilaourente, conocido como convento dos Picos es un sencillo refugio xacobeo del siglo XIV. La subida a este lugar se conoce con el nombre del Calvario. El esfuerzo del Vía Crucix se recompensa con una espléndida panorámica.
La historia de Mondoñedo no puede ser contada sin aludir a la triste leyenda del Mariscal Pardo de Cela, el último defensor de la soberanía del Antiguo Reino de Galicia, frente a las pretensiones anexionistas de los Reyes Católicos. Pardo de Cela resistió en el Castillo de A Frouxeira hasta que fue apresado por causa de una traición. Fue decapitado en la Plaza de la Catedral y según cuenta la tradición, al caer rodando, su cabeza siguió gritando “credo, credo, credo”...hasta tres veces. Mientras esto ocurría, su esposa doña Isabel de Castro conseguía el perdón de los reyes católicos en Valladolid pero a la vuelta es entretenida por varios clérigos que tratan de convencerla de que su marido está a salvo cuando en realidad va a ser ejecutado. El puente todavía sigue en pie y ya nunca podrá quitarse de encima el remoquete de “Ponte do Pasatempo”. Ramón Cabanillas dramatizó este episodio de la historia de Galicia en su obra “El Mariscal”, que incluso llegó a convertirse en una Ópera de la que fue autor el coruñés Losada.
En el medioevo Mondoñedo siguió creciendo. Los judíos se asentaron en dos barrios de la ciudad que todavía conservan las calles angostas, los arcos y las techumbres de aquel tiempo. Este lugar siguió atesorando en sus calles edificios de gran valor histórico gracias a benefactores como el obispo Sarmiento. Él mandó construir el Hospital de San Pablo y San Lázaro para acoger a los peregrinos. Estamos en el barrio de san Lázaro. Cerca de aquí un particular está consiguiendo despertar de su largo sueño al Pazo de Caión, un antiguo hospital que esconde una oscura historia. Los de san Lázaro cuentan que en él se recogía a los hijos de las mujeres que trabajaban en burdeles y prostíbulos cuando caían enfermas. En Mondoñedo, las historias están bajo las piedras, sólo hay que acercarse a ellas y esperar a que empiecen a susurrarnos.


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