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Ciudad de Mondoñedo

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Silencioso, gris y hermoso, así es Mondoñedo.

Para comprender la desbocada fantasía y surrealismo de Cunqueiro hay que convivir con Mondoñedo

 
Cunqueiro confesaba que no podía vivir sin la humedad y el verdor de Mondoñedo. Y ambas se encuentran a cada paso. Y lo que es más enriquecedor es que no sólo la estampa es fabulosa, de fábula, si no también lo que contiene. Uno de los ejemplos son las casas indianas que los numerosos emigrantes de estas tierras construyeron cuando volvieron de América. La cenicienta piedra mindoniense empapa el paisaje, pero Mondoñedo no se deja arrastrar y lucha por un futuro. Para empezar, con servicios sociales. Un moderno edificio es el centro de atención primaria vecino de los imponentes hospitales de San Lázaro y San Pablo. En una apacible plaza está el centro social de la tercera edad, muy cerca del instituto de Bachillerato. Los chicos que allí estudian, lo hicieron antes en el Colegio Álvaro Cunqueiro, que en breve contará con una guardería. También se puede estudiar en Mondoñedo el FP de Forestales y conservación medioambiental. Para las ratos muertos, para calmar las inquietudes hay una casa de Cultura. También una biblioteca defendida con uñas y dientes por Alicia, que quiere añadir más nombres a la larga lista de grandes literatos de esta tierra. Para ellos guarda joyas literarias e imprime con esfuerzo y mucha ayuda Monfadal. Para gente así escribió Cunqueiro que Mondoñedo era una escuela de la más alta calidad civil y humana. Si los jóvenes no deciden derivar por los estudios, el comercio de Mondoñedo puede acoger a algunos. No es de extrañar que tenga tanta calidad el sector servicios, cuando esta tierra ha acogido la feria de As Lucas y es el centro comercial de toda la comarca. Paseamos por algunos de estos locales. Mondoñedo es pequeño, pero podemos conseguir casi todo lo que buscamos y a la última moda. Aunque en algunos casos hay que ser genuino. En la tienda, Chicha nos obsequia con un pedazo de una deliciosa bomba calórica de cabello de ángel, almendra y hojaldre. Inventada por el Rey das Tartas que lógicamente simpatizaba con Cunqueiro. Con nuestros zapatos nuevos, y alguna prendas más nos vamos a tomar un vino a la Taberna O Valeco, de las más transitadas. Estamos en el barrio dos Muíños que inspiró a Cunqueiro para llamar a todo Mondoñedo barrio molinero y panadero. Está lleno de canales, sí como Venecia dirán algunos. Es un entramado de calles, regatos, y canales potencialmente precioso.


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