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Un Mar de Bateas

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El mejillón de Galicia está de moda en Europa.

Estamos en el puerto de Cabo de Cruz, un día de mayo, para acompañar a uno de los 300 barcos mejilloneros de esta ría. Pero podría ser cualquier otro mes, pues se recoge mejillón casi todo el año, según los diferentes polígonos.

 
Vamos a contemplar in situ un proceso que está proporcionando una gran riqueza a Galicia, pues el mejillón se está convirtiendo en su gran embajador, en el producto estrella. El 40% de la producción europea es nuestra, lo que son unas 200.000 toneladas. Es temprano, pero la hora para acercarse a la batea a extraer el mejillón varía mucho, desde las 5 de la mañana hasta las 9. Nos alejamos del puerto, de cuyo tamaño se quejan algunos bateeiros, que dicen que ya no dispone del suficiente sitio para descargar y arribar. De paso que nos acercamos a las bateas disfrutamos de la impresionante vista. Comienzan a subir las cuerdas y Germán nos explica paso a paso cómo se cuida y extrae este manjar. Ya existen una especie de cepillos vibradores para mejorar este proceso, pero todavía tienen que mejorar para incorporarlos definitivamente. Mientras tanto, las manos son la mejor opción. Ya se ha desprendido el mejillón ahora hay que clasificarlo. En este caso el barco al que nos hemos acercado piensa vender el mejillón fresco, por eso extrae menos y el cuidado es otro. Si se tratase de mejillón a granel, destinado a una conservera estaríamos contemplando muchas toneladas en la cubierta. Además de que el precio es más bajo. Antes de seguir a esta mercancía hasta la depuradora, queremos saber un poco más sobre la calidad de vida de estos hombres, pues no todo consiste en poseer una batea y punto. La calidad del producto dependerá mucho de donde esté situada, y donde se haya recogido la semilla del mejillón. Esta es una zona con una gran densidad de población y puede que eso dificulte la cría. En un futuro les gustaría reubicar las bateas. Porque más ya no puede haber, el cupo está cerrado desde hace mucho. Otra de sus peticiones está encaminada a la flexibilización de las zonas de extracción de la cría. Así podrían acercarse a las rocas de las islas de Ons y Cíes. Ya en la depuradora el mejillón está sumergido 48 horas en agua de mar con cloro, muy controlada. Una vez pasado ese tiempo, se lava y embala. Ya está listo para llegar el mercado y después a la mesa según multitud de recetas.


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