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Palabras de Nuestros Mayores

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Desde Galicia Para El Mundo les invitamos a conocer como viven y que piensan nuestros mayores.

Aunque no lo parezca, son vitales y muy divertidos. En la nueva residencia pasan el tiempo en amor y compañía, felices, como en los tiempos mozos.

 
Los eslabones rotos por la distancia quedaron escritos en el libro de las ausencias. Porque hay aún allá muchos abuelos que miran con nostalgia el pasado; ese que no han podido recuperar nunca y que está aquí, en su Galicia, la de las canciones del exilio. Otros, con mayor fortuna, han vuelto sin embargo para recordarnos aquella época, para abrirnos la puerta de la memoria y para pronunciar esas palabras de mayores que son el último testimonio vivo de una etapa infeliz y trágica que parece hemos olvidado. A estos se les unen los que han merecido aquí, en la tierra, por edad y por esfuerzo, la gozosa jubilación; porque ya han llegado a la edad de oro.
Todos, aquí o allá, se merecen la convivencia feliz, que es la que expresan cuando les visitamos en los centros de día, donde pasan sus momentos de ocio.
Algunos de estos abuelos parecen haber bebido el elixir de la eterna juventudBailan, se divierten, se modernizan, se cuidan y se cultivan. Y cuando te sientas con ellos, tranquilamente, te cuentan una vida que te enriquece; con palabras sabias, palabras de mayores.
Los jubilados del mar tienen nostalgia de la gamela, su compañera de vida, por eso se sientan en el puerto a ver la llegada de los barcos y van a la lonja para distinguir el pescado. Por algo trataron de tu a la muerte, como cuentan en las mil historias marineras de la taberna del puerto. Tierra adentro, pasean gentes de rostro curtido por el trabajo de sol a sol, que hizo posible la fertilidad del territorio mas amado. Son los jubilados de la tierra que llegaron a la edad de oro atravesando infiernos, que fueron la clave de la evolución del campo.
En las ciudades, hay un botellón de mayores y una orquesta que nos hace mover los pies y cimbrear la cintura. Y un legado artístico y cultural de los indianos de antes. Las canciones del jueves tarde nos hacen soñar con hadas, druidas y sabios, autores del milagroso resurgir de los cuerpos. Lo importante, dicen, es disfrutar de la vida a cualquier edad y prolongarla para conseguir que el invierno tarde mucho en llegar.


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