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La Costa de Porto Do Son

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Desde el magnífico Castro de Baroña iniciamos nuestra ruta por la Costa do Son

Les mostraremos algunas de las playas de esta costa que harán las delicias de los amantes de los deportes náuticos y en general de la naturaleza en estado puro.

 
Situado en una península rocosa batida por las olas, Castro de Baroña es uno de los grandes paisajes costeros de Galicia. Su imagen solitaria, frente al océano, es lo primero que impresiona a los que se acercan a este sitio. Aquí solo se oye el mar. Al castro se llega a través de un istmo arenoso. Hay que traspasar las dos líneas de murallas que lo cercan para entrar en el recinto: En su interior hay viviendas, ovales y circulares, separadas en dos barrios a diferente altura. El castro estuvo habitado hasta el siglo I de nuestra era. Su magnífico estado de conservación hace pensar que fue abandonado voluntariamente.
Castro Baroña es el segundo yacimiento arqueológico más visitado de Galicia, después del de Santa Tecla: la media anual de visitas puede oscilar entre las setenta y las cien mil personas. Esta afluencia masiva de visitantes siempre acaba generando problemas. Castro Baroña es uno de los escasos ejemplos de castros marítimos que se conservan en el noroeste peninsular. Este yacimiento arqueológico colosal se descubrió en 1933, pero no fue hasta 1980 que se hicieron los primeros trabajos de consolidación. El castro necesitaba una nueva intervención de forma urgente. Esta intervención arqueológica está promovida por la Secretaria Xeral para o Turismo.
A partir del castro, la costa del Son es una sucesión casi continua de playas y campos de dunas, a veces solo interrumpida por una estrecha punta acantilada. Las viviendas están siempre alejadas de la costa. Situadas a mar abierto, las playas de este tramo litoral se caracterizan por su bravo oleaje y temperaturas muy frías. Son las favoritas de los surfistas. La playa de Rio Sieira es escuela de surf. En un extremo de la playa desemboca el regato Sieira que forma una piscina natural, segura y protegida del viento: es la favorita de los bañistas.
En medio de un bosque de ribera está el puente medieval de Caamaño, que salva el rio con su esbelto arco de medio punto. Cuando no había carreteras, por este puente pasaba la calzada real, utilizada por carros y carrilanas. Siguiendo el curso del río Sieira descubriremos una cascada poco conocida por el turismo convencional. La costa do Son, abierta a todos los vientos, destaca por su paisaje de landas extensas y bien conservadas. Dunas y marismas conviven junto a la playa de Basoñas, atlántica y brava. Protegidas del viento por los campos de dunas se encuentran las dos lagunas:la de Xuño, redonda y cubierta de nenúfares; y la de Muro, más grande y con su canal que desaparece entre las dunas. Estas zonas húmedas atraen cada año a multitud de aves marinas y acuáticas. Sobre las dunas crecen muchas especies de plantas amenazadas. Son flores exclusivas del litoral atlántico.


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