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Fiestas Tradicionales: A Rapa das Bestas y la Romería da Virxe da Barca

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Este fin de semana no podemos perder "A Rapa das Bestas", en Sabucedo y el primer domingo de septiembre, la más popular Romería, "A Virxe de A Barca en Muxía".

El rito da Rapa das Bestas que consiste en marcar y rapara las crines de los caballos y la romería da Virxe da Barca son dos de las fiestas más conocidas de nuestra comunidad.

 
Alrededor de 600 fiestas con marchamo de "ancestrales "tienen un especial contenido etnográfico. Algunas son de carácter religioso; otras se refieren a la vida campesina y e incluso las hay que celebran ritos de incierto origen.
Este fin de semana no podemos perder "A Rapa das Bestas", en Sabucedo y el primer domingo de septiembre, la más popular Romería, "A Virxe de A Barca en Muxía". Esta última coincide este año con el décimo aniversario de la tragedia del Prestige y se celebra también para rendir homenaje a los miles de voluntarios que nos ayudaron a limpiar la costa de aquel viscoso y sucio líquido que todo el mundo conoció como chapapote.
Hoy sábado se celebran los prolegómenos del curro más famoso de Galicia, el curro de Sabucedo, un pueblo del municipio de A Estrada en el que sus habitantes han conseguido que un rito ancestral, el encierro de los caballos que vagan en libertad por sus montes, haya sido declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional. Sabucedo es tan solo una pequeña aldea de la zona geográfica conocida como Tierra de Montes. Dicen sus vecinos que estuvo habitado ya en el Medioevo, pero de no ser por el curro más famoso de Europa, A Rapa das Bestas, no sería más que uno de esos hermosos pueblos perdidos entre el monte y las carballeiras; y que quizá, a la vista de la falta de oportunidades, sus vecinos hubieran abandonado como tantos otros lugares de Galicia, para buscar mejor vida emigrando.
"A Rapa das Bestas" es el hecho diferencial de la aldea y lo que logra que muchos miles de personas llenen estos días Sabucedo. Quien posee un caballo tiene en él a su mejor amigo, dicen por aquí. Pero los profanos, los que vamos por primera vez al curro, pensaríamos siempre que la "Rapa das Bestas " es todo menos un encuentro amistoso entre el noble animal y su amo, tras haber pasado todo un invierno sin verse. Tiene su épica protagonizada por los "aloitadores " los mozos y mozas que encierran en el curro a sus caballos, los montan y les cortan las crines después de marcarlos. Tienen nombres y apellidos y algunos forman parte de la leyenda de este curro. Los caballos también te resultan heroicos allí, amontonados entre las paredes del recinto. Entre el hombre y el animal hay una lucha, no un simulacro. Parece, en realidad, una lucha contra la muerte, en la que cuentan tanto los seres humanos como los animales más portentosos del monte a los que por aquí llaman "fillos do vento". Cuando los caballos se quedan, unas horas, cerca de la aldea y la humana gente sube al monte, la energía de ambos hace latir la madre tierra. Entonces, se come y se bebe. Se disfruta de la visión del animal más noble antes de que llegue el acto final, toda una declaración de libertad, porque el caballo vuelve al monte y las gentes a su pequeño paraíso, Sabucedo. Hoy y mañana, no te pierdas el espectáculo.
Esto es Muxía . Hoy costa viva en el Costa de la Muerte. La de los paisajes inéditos porque los cambia la luz atlántica. Una villa marinera en la que merece la pena embarcarse con esta gente de piel de salitre, héroes de aquella marea humana que se enfrentó a la tragedia del Prestige, hace ya diez años. Este Atlántico que baña la villa está lleno, también de tradiciones, además de pintar acuarelas de playa. Esta costa viva está llena de riqueza en forma de roca gigante azotada por las olas, las que le cantan a la Virgen de la Barca, que tiene santuario frente al faro Vilano, al otro lado de la embocadura de una ría que es una verdadera hermosura.
Esta es villa habitada, mayormente, por mariñeiros, percebeiros y mariscadores. Mira al mar por tres de sus costados. Porque en el mar está su vida y es su espejo. Pero cuando llega el verano su paseo marítimo se llena de gente para contemplar cómo se hacen a la mar los pequeños barcos del cerco y de bajura, que nos traerán a bordo atardeceres de ensueño.
Cuenta la leyenda que Santiago, el Apóstol, predicó el Evangelio en Muxía, no con mucho éxito, hasta que se le apareció la Virgen en este lugar magnífico, navegando sobre una barca de piedra en la que remaban ángeles celestiales. Ante tal hecho el Hijo del Trueno prosiguió su labor evangelizadora y la Virgen dejó como prueba de su aparición, entre las rocas del acantilado, su barca de piedra. Una imagen de la Virgen apareció bajo el timón de la barba y los vecinos de Muxía la trasladaron a la iglesia parroquial, pero milagrosamente la imagen volvió a su lugar de origen. Esto motivó la construcción del magnífico santuario de la Virgen da Barca, en torno al que se celebra una de las romerías más populares de Galicia, de interés turístico internacional. Este año se pretende homenajear a los voluntarios del Prestige, coincidiendo con la celebración de la fiesta, mitad religiosa y mitad lúdica.
En los alrededores de este santuario situado junto al mar se encuentran las rocas usadas en un rito de culto pagano y que luego fue cristianizado: son a pedra de abalar, a pedra dos cadrís e a pedra dos namorados. Este culto a las piedras, muy habitual en Galicia, probablemente deba su origen a la época prerrománica y parece ser que fueron los monjes de Muxía a quienes debemos su cristianización. A Pedra dos Cadrís es de visita indispensable para todos aquellos que padezcan problemas reumáticos, para lo cual han de pasar por debajo de ella nueve veces. Esta sería la vela de la barca en la que se apareció la Virgen. A Pedra de Abalar produce al moverse un sonido misterioso. La tradición popular le atribuye multitud de poderes. El sonido sólo se produce en caso de inocencia ante una acusación, virginidad o infidelidad. También se cuenta que la piedra emite su sonido por sí sola como aviso de un naufragio o alguna otra desgracia. A Pedra dos Namorados es la única de las piedras de A Barca cuya tradición no se relaciona con la leyenda mariana. Tiene forma de asiento con un gran respaldo en el cual las parejas se prometen amor y fidelidad.


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