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De la Gaseosa a la Ginebra Gallega

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Digestiva, ligera y gustosa. Así definía un spot de hace décadas a La Pitusa, una de las gaseosas gallegas que hicieron historia en nuestro país.

A aquellos pioneros le siguen hoy otros que ponen su interés en la Ginebra y surge así Nordés una ginebra cien por cien gallega elaborada con un destilado de vino albariño.

 
Estas viejas botellas sobreviven como testigos de una época en la que la pequeña industria gallega vivió un momento de esplendor. Decenas de gaseoseras convivían compartiendo negocio pero no clientes, respetando sus zonas de influencia. Hoy apenas sobreviven unas cuantas pero las que siguen funcionando han demostrado su adaptabilidad a las nuevas tecnologías y a las circunstancias actuales que obligan a una gran versatilidad en sus productos. Hoy no sólo distribuyen gaseosas, han incorporado a su marca refrescos y tónicas y hace apenas unos meses se unió a estas bebidas la primera ginebra puramente gallega. Toda una prueba de que siguen existiendo emprendedores en Galicia, tal y como sucedió en el siglo XIX.
Zabala sigue siendo sinónimo de gaseosas para muchos gallegos que sabían que en Pontecesures un empresario pionero había conseguido implantar una provechosa fábrica en la que se daba trabajo a decenas de personas. Marga atesora recuerdos de aquella época de esplendor gracias a las historias de su madre y su tía.
Memoria compartida con Antonio Landeira, nieto del fundador de otra gran factoría de bebidas refrescantes que hoy sigue en funcionamiento en Santa Comba y buscando alternativas al negocio tradicional.
En esos años 50 las gaseoseras ya eran un negocio rentable, con más de 3000 pequeñas empresas en toda España y el secreto de su éxito tenemos que buscarlo en una razón práctica. Decenas de emprendedores fundaron su propia carbónica para dar servicio a todas las ciudades grandes y medianas, se respetaban las zonas de reparto y la facturación crecía y crecía.
Joaquín comenzó su labor en 1979, millones de botellas han pasado por sus manos pero asegura que el proceso básico sigue siendo el mismo.
Landeira es de las supervivientes de aquella edad de oro gracias a su adaptabilidad pero no ha sido un proceso fácil. Su última apuesta es la tónica, en estos momentos investigan la fórmula para conseguir un producto destinado a un público más joven y urbano y este mismo camino llevó a unos emprendedores del siglo XXI a crear la primera ginebra puramente gallega.Pero una idea no es suficiente para crear un nuevo producto, en este caso tuvieron que acudir a una destilería de larga tradición en Galicia para conseguir una bebida distinta, con sello propio y con un sabor que localizara su origen geográfico partiendo del paladar, para ello se atrevieron con algo único, un destilado de vino Albariño.Nordés, esta ginebra gallega es el último paso, de momento, de una larga historia que nos retrotrae al siglo XIX, un tiempo de aventura que tuvo su apogeo en los años 50 del siglo XX y que entronca directamente con la actualidad, emprendedores de distintas épocas pero con el mismo entusiasmo.


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