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Aprender Volando

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Pilotos formados en Galicia han nutrido y nutren las tripulaciones de las mejores compañías del mundo.

Conseguir el título para ejercer de piloto en una compañía comercial exige un gran esfuerzo, el curso se alarga hasta casi los 3 años de forma intensiva.

 
Podríamos comenzar este reportaje con ese tópico del sueño humano de volar desde tiempos inmemoriales, recordar los múltiples artefactos diseñados por Leonardo da Vinci y emitir imágenes de los pioneros del siglo XIX pero no es necesario. Bien es sabido que surcar los aires es ya una profesión totalmente consolidada y que los pilotos parten de su vocación para ofrecer el mejor servicio posible a los pasajeros. Pero no es tan fácil conseguir esa formación, muy pocas empresas la ofrecen, en el norte de España sólo una prepara a pilotos de líneas aéreas y está en Galicia, en concreto en el aeropuerto coruñés de Alvedro.
Conseguir el título para ejercer de piloto en una compañía comercial exige un gran esfuerzo, el curso se alarga hasta casi los 3 años de forma intensiva. El aeropuerto de Alvedro resulta muy práctico para los alumnos, permite acostumbrarse a los vuelos visuales, es decir, con la referencia clara del entorno exterior, y los instrumentales, aquellos con visibilidad nula en la que el piloto ha de fiarse única y exclusivamente de los aparatos. Los alumnos son absolutamente vocacionales pero esa ilusión se va transformando con el tiempo aunque no disminuye. Tatiana es la excepción femenina en su curso, tan sólo una mujer por cada 10 alumnos es la media habitual.
Pero no sólo se imparten cursos de piloto de línea aérea en Galicia. En la localidad pontevedresa de Guillade, Julio Dorado es una referencia ineludible en el pilotaje de helicópteros desde hace más de dos décadas. Si bien su empresa se dedica más a la filmación de imágenes aéreas y al transporte comercial especializado, este aviador apasionado por su trabajo forma anualmente a unos 3 ó 4 pilotos deportivos. Tan sólo un 10% de su facturación depende de esto pero considera que tiene un compromiso. Dorado diferencia claramente entre dos tipos de aprendices.
Volar, ese sueño ancestral de una especie que no fue dotada de alas, es una realidad incluso comercial. Y de Galicia salen anualmente una decena de pilotos que hoy están repartidos por las mejores compañías del mundo.


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