Mapa de recursos


A rapa das bestas.

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Espectáculo declarado de Interés turístico en el año 1964.

En Sabucedo hay una celebración, un rito, anual, en el que hombres y caballos aparentemente luchan, miden sus fuerzas. Pero nadie pierde, nadie sale herido.

 
Simplemente el hombre quiere continuar cortando a mano las crines, marcando y desparasitando, a solas él con este hermoso animal, como ha hecho desde hace más de 2 siglos. No es este el tiempo que llevan esos caballos creciendo salvajes en estos montes. En el siglo XVIII fue cuando repararon en la excesiva longitud de sus crines. Estrabón es, como en tantas ocasiones, el primero en testimoniar que ya en la Edad del Bronce se celebraban aquí ritos con animales. Entonces, comían su carne. Se apunta la posibilidad de que el origen de esta fiesta sea celta. A partir de 1567 su origen es incuestionable. En aquel año una terrible peste asoló la comarca, para frenarla dos beatas ofrecieron dos caballos a San Lorenzo. Una vez frenada la epidemia, la pareja ecuestre pasó a vivir en los montes. Ahora hay más de 600 caballos, divididos en 14 manadas que viven en libertad en una extensión de unos 200 kilómetros cuadrados, cuidados por el garañón o jefe del grupo. Este no es el único encuentro entre hombre y animal al año. Los habitantes de la zona van a los montes para supervisar nacimientos y muertes, y cuidar a los enfermos, aunque estos encuentros no tienen la fuerza, el poder, ni la importancia que adquieren en la rapa. El paso a la edad adulta lo marca el poder reducir a un potrillo. Un acto tan simbólico consta de sus diferentes partes, cada una con su importancia y significado, siempre envueltas en un ambiente festivo y alegre. Primero se acude a misa a pedir protección, después se baja a las manadas. Los encargados son los agarradores o alentadores, y por último la rapa. Estos ejemplares pertenecen a la denominación de cabalo galego, con una alzada de 1?20 a 1?40 metros, y un peso que oscila entre los 165 y los 300 kilos. La rapa se ha fijado el objetivo de que su cabaña sea identificada oficialmente. También llegarán este año nuevos aires a la celebración, con algunos cambios que sólo buscan mejorar el espectáculo de esta fiesta declarada de Interés turístico en el año 1964.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook