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Portomarín: Dos Pueblos, Dos Paisajes

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Esta semana les proponemos una ruta por Portomarín

Casi 50 años después de que la vieja villa quedase bajo las aguas del Miño visitamos Portomarín, el nuevo pueblo.

 
Unos veinte años antes de que el agua llegara a sus casas los vecinos de Portomarín ya estaban sobre aviso de que su estancia en la vieja aldea estaba por acabarse. Portomarín iba a quedar debajo de las aguas de un embalse. Ellos iban diciendo que se iba a inundar y tal y no los creíamos que nos parecía imposible que se inundara Portomarín Pero llegó el día y los vecinos de Portomarín vieron como empezaban las mediciones. Sus prados, bancales, casas, puentes e iglesias iban a ser aniquilados por aquel río que hasta entonces tanto les había dado y del que algunos incluso vivían. Incluso algunos se dedicaban a comprar… a pescar y luego vender, iban por los pueblos anguilas, truchas peces, lo que pescaban en el río lo iban a vender por los pueblo y alrededores, porque luego en el pueblo no todos se dedicaban a la pesca, se dedicaban unos a la agricultura, otros a la industria, otros industria y agricultura, había una mezcla de vida para ir tirando para arriba. Pero todos se vivía bien con gran armonía y con una gran alegría. Varias aldeas quedaron asoladas a uno y otro lado del río y hoy en día solo pueden volver a ser visitadas cando el cauce del embalse lo permite. Los vecinos de Portomarín tuvieron que irse, algunos buscaron una nueva vida lejos de los recuerdos y otros se trasladaron al nuevo Portomarín. Pero a este nuevo núcleo no fueron enviados únicamente los vecinos, sus edificaciones más singulares, o al menos parte de ellas, llegaron también el nuevo Portomarín. La Iglesia de San Nicolás fue llevada piedra a piedra hasta su nuevo emplazamiento. Lo mismo ocurrió con la fachada de la Iglesia de San Pedro, el Pazo de Berbetoros o El Pazo del marqués de Paredes. Había muchas más cosas que trasladar, incluyendo unos 200 escudos heráldicos que había en muchas casonas y que la mayor parte de ellos se perdieron. Hoy en día ya quedan pocos que se acuerden bien del viejo Portomarín, ya han pasado casi 50 años desde aquello. El Portomarín actual mira hacia delante y piensa en su potencial como parte del camino francés a Santiago. Aquí por Portomarín pasan sobre todo en el verano pasan mucha cantidad de peregrinos, al día pueden pasar sobre 200 o así más o menos y en invierno baja un poquito más pueden venir al día sobre 30 o 20 o un poquito menos . El camino de Santiago supuso para portomarín pues trabajo para la gente eh para la gente de los alrededores del pueblo y que Portomarín fuese conocido . Aún así Portomarín sigue siendo tierra de interior y además de vivir del movimiento de peregrinos también vive del sector agrícola y ganadero. Y aún cumple una función más porque en Portomarín también hay lugar para la industria. Dentro de esta destaca una fábrica de tartas sobradamente conocidas en toda Galicia y que son además exportadas por toda Europa. Son las tartas Ancano, del Camino de Santiago. El gusanillo de la pastelería lo trajo mi abuelo materno, luego lo continuaron mis padres y después lo continué yo, me gusta mucho yo aquí en mi empresa trabajo desde la mañana a la noche y estoy encantado. Cuando me casé y me quise independizar fue cuando volví a Portomarín y me abrieron los brazos todo el mundo, allí empezamos muy bastante despacito y con mucho miedo pero hemos trabajado mucho y nos fue yendo bastante bien. Si no hubiera quedado hace tiempo debajo del agua hoy el viejo Portomarín tal vez sería una de las localidades más hermosas de Galicia, pero la historia quiso que su rumbo fuera otro.


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