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El Cultivo del Mejillón Gallego

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Así se cultiva el mejillón gallego, el mejor mejillón del mundo.

Conozcan con nosotros las distintas etapas de cultivo del mejillón en las bateas de las Rías Gallegas.

 
En nuestra costa sur, mandan las bateas. Estructuras flotantes de madera que determinan parte de nuestro paisaje y que configuran el sustento de miles de familias en nuestro país. Las bateas son las grandes protagonistas de nuestro mar. Y la Ría de Arousa la reina. Porque de esta ría sale el 95 % del mejillón que se vende en toda España. Y esto genera en Galicia unos 20.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
Hoy estamos en a Illa de Arousa, y aunque el sol aún no asoma, en el puerto es hora punta. Las bateas esperan visita de sus barcos. La familia Vázquez se dedica en cuerpo y alma al mejillón. Con cuatro bateas que atender, tienen mucho trabajo todas las mañanas. El oficio ha pasado de generación en generación. Fernando empezó en la batea hace 35 años y después y sus hijas se fueron incorporando para seguir la tradición. Y tienen trabajo todo el año, porque cada proceso tiene una época. Después tendrán que llevar a cabo el desdoble. Esto permite que los mejillones crezcan rápida y uniformemente y evita que se caigan de las cuerdas en momentos de mal tiempo. El momento idóneo para hacer el desdoble es cuando las piezas están en mitad del crecimiento, normalmente cuando llevan 5-6 meses de talla. Consiste en preparar 3 o 4 cuerdas a partir de cada cuerda original. Después habrá que esperar a que engorden. En Galicia el crecimiento es rápido, especialmente en las áreas de las rías cercanas al océano, pudiendo alcanzar el tamaño comercial en 8-9 meses, aunque normalmente el tiempo necesario serán unos 13. Cuando alcanza el tamaño óptimo es el momento de la cosecha. Para sacar el mejillón, se utilizan una grúa para elevar las cuerdas a sus barcos, allí los mejillones son separados y clasificados sobre una mesa cedazo. Se eliminan los mejillones pequeños, el fango, las conchas vacías, las ascidias y otros organismos acompañantes. Los mejillones pequeños vuelven a ser empleados en el cultivo. Los de talla comercial se empacan en bolsas de nylon y se envían a las plantas de depuración. Esto suele hacerse entre julio y diciembre, pero este año empezaron más tarde. Porque al mejillón le está costando engordar. Aún así, ellos suelen coger entre 50.000 y 60.000 kg por batea y lo separan por tamaños. Pero las bateas tienen un valor añadido. Y es que la concha del mejillón podría mitigar el cambio climático. La encargada de realizar este estudio es Universidad de Santiago. De confirmarse esta teoría habría que intentar saber qué extensión de mitigación se podría conseguir. Además el sector mejillonero podría eco etiquetar sus productos, algo que hoy en día está cobrando mucha importancia en los países europeos. Pero que es lo que se está haciendo desde USC?
Así son nuestras bateas, fuente de riqueza culinaria y medioambiental.


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