Mapa de recursos


La Emigración Gallega

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

La cosmovisión gallega de la emigración está llena de historias, alguna leyenda y algunas fantasías.

Pero todos los relatos coinciden en la definición del emigrante gallego como un ser necesitado, aventurero, inteligente, emprendedor, solidario y muy trabajador.

 
Por eso, en el mundo de la migración gallega hay más triunfos que derrotas, más éxitos que fracasos. Podíamos contarles un millón de historias personales que nos conmueven por la grandeza de sus protagonistas. Son la crónica de aquel viaje de ida a lo incierto, el vivo retrato del miedo a lo ignorado, el íntimo sentimiento de ruptura con el hogar nativo. Aunque la escena final, el viaje de vuelta, casi siempre es feliz: significa la luz que rompió la niebla, el triunfo, el poder económico en medio de un paisaje imposible. Es el fruto del esfuerzo en soledad. A veces, perdido en la jungla. Como Alfonso Graña, nacido en la aldea de Amiudal, en Avión, en 1878, para terminar siendo el Rey de los Jíbaros, en la selva del Amazonas. Allí llegó por la crisis del caucho desde Iquitos, en Perú, y allí se casó con la hija del rey cuyo trono heredaría. Aún vive en Avión algún abuelo que le recuerda cuando bajaba a la villa desde la selva, con un grupo de indios a los que cortaba el pelo, paseaba en coche, llevaba al cine, compraba helados, ponía la radio o curaba sus heridas.
Otro gallego, nacido también en el Suido, se hizo piloto en Caracas para dedicarse al comercio de los diamantes. Iba a la Amazonía en avioneta y vendía el fruto de su intercambio con los indios a joyeros de medio mundo. Ahora vive en Vigo, en donde sigue volando, en sus propios aviones. Francisco Pérez Insua, de Lobios, fue el hechicero de una tribu amazónica venezolana, en donde hay indígenas que hablan mejor el gallego que el castellano. En el mundo de la universal galleguidad, hay chamanes, curanderos, sacerdotes de raras religiones, algún califa y muchos personajes dignos de un relato más amplio. Y son solo algunos ejemplos de valientes aventureros que bien hablan del liderazgo gallego en América. Aunque este se detecta mejor en el mundo empresarial de las grandes ciudades, en donde los gallegos crearon riqueza industrial, básica en el desarrollo de países como Méjico, Venezuela, Argentina o Uruguay. La lista de nombres y apellidos es, en este capítulo, interminable. Lo mismo que la de los gallegos que eligieron la actividad política y llegaron a ser jefes de estado o ministros. Aún quedan, hoy en día, apellidos de aquí, muy ilustres, en los consejos de los gobiernos latinoamericanos; como Farruco Sesto Nóvas, arquitecto, poeta y actual ministro de cultura de Venezuela. Y no digamos la importancia de algunos gallegos creativos como Alejandro Finisterre, el poeta que inventó el futbolín. O Ramón Verea, de A Estrada, que inventó la calculadora en su exilio neoyorkino en el siglo XIX, hecho que tuvo entonces gran repercusión mediática. Intelectuales como Castelao. Escritores como Blancoamor. Artistas como Seoane. Cineastas como Carlos Velo. La cosmovisión gallega aún existe. Lo dice el abuelo que ya está de vuelta. Y nunca debemos olvidar que, en las páginas de nuestra historia hay más de tres millones de abuelos a los que debemos nuestro actual estado de bienestar.


Necesita Flash Player.





Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook