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Alfarería de Buño

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Buño, en Malpica, ha sido el centro alfarero más importante de Galicia.

Conozcan con nosotros un taller alfarero y el Ecomuseo Forno do Forte de Buño que muestra las diferentes fases del trabajo de la olaría y muestra como vivía un alfarero hace un siglo.

 
Tradicional es sin duda en Malpica el barro, materia prima utilizada por los artesanos de Buño y que procede del denominado coto de los Barreiros, situada a unos 2 Km del pueblo. Los cacharros de barro nunca faltaban en las cocinas gallegas: pucheros, cazuelas, ollas... Y la mayoría se fabricaban en Buño: El centro alfarero más importante de Galicia. En esta aldea de la costa da Morte, en cada hogar había un alfar, una lareira, un fumeiro. La vida giraba en torno al barro. Y aún sigue girando. Este es el taller de Aparicio, maestro del torno, hijo y nieto de "oleiros". Siempre con barro en las manos, desde su infancia. Entonces había 90 obradores en Buño. Aparicio es la memoria viva de los alfareros de este lugar. En Buño funcionan catorce talleres y veinte tiendas de alfarería. Las ollas y cazuelas ya casi no se hacen por falta de uso. Los oleiros conservan las viejas formas y los motivos decorativos: el estilo de Buño. Cambiaron los gustos y el tipo de clientes: Aparicio está preparando una serie de mil platos conmemorativos que acabaran adornando un despacho o una oficina. Se hacen a mano, como rosquillas. Pero para realizar el porrón de rosca, el "tixo de roda", la pieza más popular de Buño, se necesita un día. Hay piezas que nunca pasan de moda: son los "falsetes", bromas de alfarero. Carmen aprendió a usar el torno en el taller de Aparicio. Cuando empezó no había mujeres alfareras en Buño. El torno y el horno eran cosa de hombres. En la actualidad hay seis mujeres con obrador propio. La aldea de Buño conserva muchas olerías antiguas. En un solar abandonado asoma la boca de un horno para cocer el barro. Algunos han sido restaurados: En el viejo barrio do Forno Novo se encuentra el horno dos Mouróns, el más antiguo de Buño, y muy cerca el Forno do Forte: El conjunto de antiguas casas de familias alfareras es ahora un ecomuseo donde se puede descubrir como vivía un alfarero hasta hace un siglo: En la planta baja estaban el taller, el fumeiro; y arriba el secadero de cacharros, las habitaciones. La colección histórica está formada por piezas que fueron recogidas durante varios años por las casas de Buño. Desde el ecomuseo se trabaja en la recuperación de todo tipo de recipientes tradicionales. Esta colección de piezas antiguas, del siglo XIX y de principios del XX, muestra la riqueza y variedad de formas, acabados y decoraciones del centro alfarero de Buño. Formas y diseños que se están renovando sin cesar. Y esa es la mejor muestra de que la alfarería sigue viva en Buño.
En el horno de Carmen Isabel no se hacen "tixos de roda". Esta alfarera emplea el barro de Buño para realizar piezas de diseño personal y moderno: cuentas de collares, platos decorativos, juegos de café, figuras de lechuza... Cerámica de autor. Para hacer estas figuras de mujeres tumbadas usa una laminadora.
Ahora ya no se va al "barreiro" como antes. El barro de Buño viene preparado y los hornos son más modernos. Pero para sus piezas de colección, Aparicio sigue usando el barro poroso de la vieja mina. Estos montones de arcilla, secos y duros como piedra, hay que molerlos y amasarlos. Así es la tierra de Buño.


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