Mapa de recursos


Convivir en Burela

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

La segunda generación de caboverdianos juega al baloncesto en las plazas de Burela.

En los años 70 se asentaron en Burela los primeros caboverdianos. Llegaron de un pequeño archipiélago en el Atlántico atraídos por la construcción de la fábrica de Alúmina-Aluminio, hoy Inespal.

 
La mayoría de los hombres encontró empleo en el mar, otros se dedicaron a la construcción. Ahora comparten las tareas de la mar con gentes llegadas de Sudamérica y ciudadanos del Este de Europa. La colonia de caboverdianos se confundió entre las gentes de Burela. La comunidad llegó a tener 300 miembros. Actualmente no sobrepasan los 200 en el municipio, ya que algunos de ellos se instalaron en otros ayuntamientos de la cornisa cantábrica. Veinticinco años después, siguen llegando nuevos grupos procedentes de las islas. Asisten a clases de competencia de marinero en las aulas de la Casa del Mar y, a diferencia de los pioneros, ellos tienen la posibilidad de recibir un curso de español. Como muchos de sus compatriotas, en un primer momento los hombres llegan solos. Una vez que han encontrado trabajo, algunos logran la ansiada reagrupación familiar. Así la distancia y la nostalgia se combaten de otra manera. Además de los niños que vinieron con sus padres, muchos otros son gallegos de Burela, porque allí han nacido y es, al igual que para sus compañeros de clase, su hogar, el único que conocen, a pesar de que, en algunos casos, falte un papel que lo acredite. El día a día, con el problema de matemáticas o los nervios porque van a salir en la tele, es otra cosa. Importa más frenar el fracaso escolar o conseguir que no se abandonen los estudios después de los 16 años. Aunque siempre hay ejemplos esperanzadores, como el de Dulce, al frente de su propio negocio, la cafetería Cabo Verde. Está llena de recuerdos, y es el lugar favorito de los caboverdianos, pero sus puertas están abiertas para todos. Yolanda es otra mujer emprendedora. Hace dos años montó su primera peluquería. Ahora estrena local, más grande y cómodo que el anterior. Su especialidad son los peinados africanos, y eso que vive desde los seis años en Burela. Pero a su peluquería o al solarium va todo el mundo, también para mezclar costumbres y peinarse a lo afro.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook